Pascual Escandón
Saltillo, Coah.- En los múltiples llamados de precaución que portan las unidades de la ruta 6, falta uno que diga "Cuidado con el chofer".
En opinión de usuarios de esa línea de transporte, ese letrero podría ayudar a que antes de subirse las personas podrían llevarse equipo de seguridad para prevenir alguna lesión grave.

Eso es lo que a diario viven quienes viajan a colonias como Valle Escondido y Balcones, a pesar de que es una de las que cuentan con vehículos en buen estado, a éstos se les pronostica una rápida extinción.

Los reporteros realizaron la visita a la ruta 6 y, como referencia, los comentarios de vecinos de la colonia Del Valle dijeron que sería como ir al "rancho".

Sin embargo, se quedaron cortos. De eso nos dimos cuenta apenas arrancando en el centro de la ciudad. La calle Pérez Treviño parecía avenida, pero no por lo rápida.

El chofer pisó el acelerador en cuanto nos subimos y buscó un resquicio para salir, mientras dos ancianos que viajaban en la segunda hilera hicieron un esfuerzo sobrehumano para no caer.

En tanto, una docena de estudiantes parecía divertirse con lo que ocurría, pues simulaban que iban en algún auto de carreras. Para ellos lo de menos era el peligro.

En cuestión de riesgo, observamos que la combi portaba letreros de advertencia, como "Cuidado al subir y bajar" y "Anticipe su parada", lo cual sin duda es positivo. También lo son las salidas de emergencia y los varios botones de timbre.

Pero ante lo vertiginoso del viaje que pone en riesgo la integridad de los usuarios, las voces no se hicieron esperar.

"Parece que transporta chivas en un camión de redilas. Si ya no anda en su rancho", comentó María Trinidad, quien a duras penas pudo evitar que su nieta se le cayera de los brazos.

Al igual que la mujer, quienes nos dirigíamos por la avenida Del Rosal con rumbo al poniente de Saltillo no observamos alguna justificación para conducir de esa manera, pero ellos se siguieron; decidimos subirnos a otra a la altura de la colonia Valle Escondido.

Esperamos 15 minutos antes de que pasara por el sitio la de regreso, pero nuestras súplicas fueron escuchadas por partida doble, pues en el horizonte se asomaron dos unidades, que por supuesto iban arrebatándose el pasaje.

Nos subimos en la primera que llegó y nos integramos a la carrera que sostenían, pero aunque nuestro chofer intentó todo tipo de maniobras, no pudo darle alcance a la otra combi.

Pero ni viéndose superado volvió la calma a su cuerpo, pues hasta un anuncio metálico se andaba llevando en la calle Xicoténcatl, al errar en los cálculos, lo que lo hizo treparse a la banqueta y golpear la lámina.

Cuando al fin llegó al centro, apenas nos bajamos y no esperó pasaje. Simplemente aceleró. Ahí terminó el viaje, con suerte de haberla librado.