Jerusalén.- Una nueva cumbre entre Ehud Olmert y Mahmud Abas terminó el lunes sin el anuncio de avances en las negociaciones para solucionar el conflicto israelo-palestinos, mientras se acerca la reunión internacional que tendrá lugar en Estados Unidos a finales de noviembre.

El encuentro entre el primer ministro israelí y el presidente palestino "fue difícil y las diferencias permanecen", dijo el negociador palestino Saeb Erakat.

"Examinaron el trabajo realizado por los equipos negociadores que intentan lograr un documento conjunto que sirva de base para la reunión de Annapolis", cerca de Washington, afirmó Erakat en una conferencia de prensa en la localidad cisjordana de Ramala.

La cumbre entre Olmert y Abas duró más de dos horas y tuvo lugar en la residencia oficial del primer ministro israelí en Jerusalén, varios días antes de la reunión prevista para finales de noviembre en Estados Unidos para lanzar las negociaciones sobre la creación de un Estado palestino.

Según Erakat y algunos responsables israelíes, a última hora del lunes está previsto un nuevo encuentro entre ambos equipos negociadores para intentar avanzar en ese documento conjunto que debe contener los temas clave de una posible solución al conflicto israelo-palestino: las fronteras del futuro Estado palestino, las colonias hebreas y el futuro de Jerusalén y de los refugiados palestinos.

Un responsable israelí que pidió el anonimato aseguró que "se realizaron algunos avances en ciertos temas que deben figurar en el documento".

Algunas horas antes de su encuentro con Abas y como gesto hacia este último, Olmert se comprometió a no construir nuevas colonias en Cisjordania y a liberar a más de 450 de los 11.000 palestinos presos en cárceles israelíes.

"Nos hemos comprometido en la Hoja de Ruta a no construir nuevos asentamientos en Cisjordania y no construiremos ninguno", dijo Olmert durante una reunión del gabinete, según un alto funcionario israelí.

"Nos hemos comprometido a desmantelar las colonias ilegales y así lo haremos. No nos desviaremos de nuestros principios", agregó.

Después de la adopción en 2003 de la Hoja de Ruta --un plan internacional de paz que nunca fue aplicado--, los sucesivos gobiernos israelíes se comprometieron en varias ocasiones a desmantelar las colonias no autorizadas y a no crear nuevos asentamientos, pero jamás cumplieron esos anuncios.

"Lo afirmado por Olmert debe ser incluido en la declaración de la reunión de Annapolis e Israel también se debe comprometer a acabar con el crecimiento natural de las colonias", reaccionó el portavoz de Abas, Nabil Abu Rudeina.

Sobre los prisioneros, Erakat se congratuló por las liberaciones anunciadas pero las consideró insuficientes.

"Abas dijo a Olmert que no firmará un tratado de paz que no lleve una cláusula que prevea la liberación de todos los prisioneros palestinos", agregó.

El presidente palestino también pidió la reapertura de instituciones palestinas cerradas en Jerusalén este y que las fuerzas israelíes se retiren a las posiciones que tenían en Cisjordania antes del comienzo de la Intifada, en 2000.

Olmert volvió a echar un jarro de agua fría sobre la esperanza palestina de que lareunión de Annapolis sea un trampolín hacia la creación de un Estado palestino.

"Aconsejo que no se exagere la importancia (de la reunión) y que no se creen expectativas excesivas", afirmó.

Un sondeo de la universidad Al Najah de Cisjordania afirma que sólo 30% de los palestinos piensan que la reunión de Annapolis tendrá éxito, mientras que 55% cree que fracasará.

Más optimista, la Unión Europea anunció que "acompañará" el lanzamiento de las negociaciones de paz en Annapolis mejorando la seguridad y la situación económica de los palestinos.