Karla Garza
Con su trémula mano derecha don José extiende un clavel blanco a doña María, justo antes de ser declarados, junto a otras 502 parejas, "marido y mujer".
Las bodas comunitarias organizadas por la Presidencia Municipal de Saltillo y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, que tuvieron lugar en el Museo del Desierto, fueron de carácter gratuito para las parejas.

De ahí que don José Guadalupe Pimentel, a perfecto cargo de sus 90 años, decidiera aprovechar la oportunidad de casarse por fin con doña María Guadalupe Ibarra, de 73 años, para escriturar su casa y asegurarle a ella un patrimonio.

"Hemos batallado mucho, y luego que nos la quiten pues no nos costea, por eso nos casamos por el civil", explica doña María sobre su casa en la colonia Universidad Pueblo.

Contemplando la situación legal de su propiedad, hacía ocho años que casarse era el deseo de la pareja, pero "no había dinero, es caro.

"Tenemos más de 50 años juntos", dice orgulloso don José. Y se remonta al pueblo de Michoacán en el que nacieron y se conocieron, "vivíamos en el mismo rancho, bien cerquitas".

Hace alrededor de 40 años que vinieron a vivir a Saltillo. Aquí nacieron casi todos sus trece hijos y sus setenta y cinco nietos.

"Son los papás perfectos. Es una bendición inmensa tenerlos a ambos, más por la edad de mi papá, que se vale por sí solo", dice Hilda Patricia Pimentel, la menor de sus hijas, y emocionada cuenta que en casa los espera el pozole que preparó para la ocasión.

De manos del alcalde Fernando de las Fuentes recibió don José su acta matrimonial, contemplándola un momento y mostrándola cariñosamente a quien, desde hoy, es su "señora esposa".