El director mexicano David Pablos (i-d), la actriz María Renée Prudencio y el actor Rodrigo Azuela posan durante el pase gráfico de la película "La vida después" en la 70 edición del Festival de Cine de Venecia. Foto EFE/Ettore Ferrari
"La vida después" es la única cinta mexicana en Venecia, con la excepción de "Gravity", dirigida por Alfonso Cuarón, que inauguró el festival.
Venecia, Italia.- El mexicano David Pablos debutó hoy en el Festival de Venecia con "La vida después", un mediometraje en el que indaga en la relación de dos hermanos marcados por una madre inestable.

Estudiante del Centro de Capacitación Cinematográfico que ahora produce su ópera prima, Pablos explora la herencia familiar, esa "idea de que no sólo heredas rasgos físicos, sino también un legado emocional", explica en conversación con dpa.

"El hijo mayor (interpretado por Rodrigo Azuela) se reconoce demasiado en la madre (María Renée Prudencio), lo que provoca un rechazo hacia ella. El hermano mayor es testigo de muchas cosas que el menor (Américo Hollander) no sabe y su manera de canalizarlo es a través de la violencia", dijo.

La violencia sin embargo no es explícita, sino más bien sutil, psicológica. En "La vida después", una película sobre dos hermanos que deciden salir a buscar a su madre desaparecida y que compite en la sección Orizzonti del certamen italiano, la violencia se genera dentro de la casa.

No obstante el realizador ha querido mostrar la inquietud en la que vive la sociedad mexicana al rodar la película en Sonora, el estado situado en el norte del país en el que creció el director. De ese modo, el realizador muestra los numerosos retenes militares con los que convive a diario la población. Se trata de un mundo hostil fuera del drama que viven los protagonistas.

"La familia", retoma el realizador, "es lo que a uno lo marca, es el origen y lo que establece mucho lo que vas a hacer en el futuro. Para mí era muy importante cuestionar la idea de la familia. Naces en un hogar que no escogiste y tienes padres y hermanos con los que no necesariamente te vas a llevar bien".

"No necesariamente tengo que querer a mi hermano por ese lazo de sangre", concluyó Pablos, de 31 años.

La cinta, que se proyectó hoy, cuenta con un un trío de buenos actores entre los que destaca especialmente Prudencio, que hacía mucho teatro pero últimamente se había retirado para escribir guiones de televisión. Aunque se ha prodigado poco en el cine, la actriz acaba de protagonizar la última película de Fernando Eimbcke "Club Sandwich".

"La vida después" es la única cinta mexicana en Venecia, con la excepción de la producción internacional "Gravity", dirigida por Alfonso Cuarón, que inauguró el festival.

Por María Luz Climent Mascarell/DPA