Beirut.- El jefe del Hezbolá, Hassan Nasralá, declaró el jueves que las decisiones tomadas por el gobierno libanés contra la formación chiita eran una "declaración de guerra" y advirtió que la crisis en este país no se resolvería si el gobierno no aceptaba un diálogo nacional.
"Estas decisiones son una declaración de guerra y el principio de una guerra lanzada por el gobierno (...) para beneficiar a Estados Unidos y a Israel", insistió Nasralá en una videoconferencia de prensa en un complejo a las afueras de Beirut, en el sur, de mayoría chiita.

Según Nasralá, la crisis libanesa que dura desde noviembre de 2006 entró "en una nueva fase tras las decisiones peligrosas" tomadas el martes por el gobierno.

Las autoridades libanesas decidieron el martes investigar una red de telecomunicaciones que habría sido instalada por el Hezbolá en el país, y destituyeron al jefe de la seguridad del aeropuerto de Beirut, presentado como cercano al movimiento chiita.

"Nuestra respuesta a esta declaración de guerra es nuestro derecho a defendernos, a defender nuestra resistencia, nuestras armas y nuestra existencia", precisó Nasralá.

Hezbolá no descartó utilizar las armas para "defender la resistencia" en el interior del país.