Las autoridades chinas decretaron en la noche de hoy el toque de queda en la capital Ürümqi de la provincia de Xinjiang.
Las autoridades chinas decretaron en la noche de hoy el toque de queda en la capital Ürümqi de la provincia de Xinjiang, donde hubo sangrientos disturbios étnicos, según anunció en la televisión estatal el jefe partidario de la región, Wang Lequan.

Previamente se reunieron miles de manifestantes en la ciudad. Los chinos de la etnia han, armados de palos y barras, intentaron ingresar a barrios habitados por uigures, pero un fuerte contingente policial impidió su avance.

En las protestas del domingo murieron más de 150 personas y más de 1.000 resultaron heridas. Tras enfrentamientos con la policía fueron detenidos más de 1.400 sospechosos, según informó este martes la agencia estatal de noticias Xinhua. Una agrupación de uigures en el exilio habló de 800 muertos.