Berlín, Alemania.- El compositor y productor Gustavo Santaolalla rindió hoy homenaje a las grandes leyendas del tango con "El café de los maestros", un obsequio al género porteño, algunas de cuyas leyendas, ya octogenarias, prestan su talento y vitalidad a esta entrañable cinta coral.
"Esta película es una deuda conmigo y con mi forma de mirar el arte, que para mí está ligado al concepto de identidad", explicó el ganador de dos Oscar, que ejerce de maestro ceremonias en este encuentro entre los más grandes del género, dirigido por Miguel Kohan.

Los veteranos Aníbal Arias, Osvaldo Montes, Juan Carlos Godoy, Horacio Salgán, Virginia Luque, Alberto Podestá y Leopoldo Federico son algunos de los que ponen rostro a esta íntima declaración de amor al tango, que devuelve su fulgor al género, y que fue presentada hoy en la Berlinale en la sección de Panorama.

Estos "gorriones de la esquina" que se iniciaron en el género en los años cuarenta gracias a los cafés de su barrio rememoran la época dorada de Buenos Aires, añejos, eso sí, pero con la vitalidad y la pasión intactos.

La cámara de Kohan, bajo la batuta de Santaolalla, sigue a estas leyendas vivas de la música argentina y las retrata en su hábitat natural: en una sala de grabación, entre bandoneones, pianos, violines y trompetas, que componen la banda sonora de excepción de "El café de los maestros".

El productor, uno de los protagonistas de la Berlinale dada la devoción que le profesa su director, Dieter Kosslick, aseguró que la visión de la cinta "no es nostálgica" sino que aspira a mostrar "lo viva, vibrante y valida que es hoy esta música" que los protagonistas interpretan todavía "al máximo de sus posibilidades".

A través de imágenes de archivo, la película rinde homenaje a los maestros que ya no están y evoca, en blanco y negro, los años de máximo esplendor del tango, entre la década de los treinta y de los cincuenta, con conciertos televisados y actuaciones diarias en casi cada café de la ciudad.

El Buenos Aires actual sirve de urbanita telón de fondo para la historia, en la que el raudo fluir de la ciudad se transmuta en emoción, reinterpretado por los incesantes acordes del bandoneón.

El proyecto, que nació con el propósito de reunir a los supervivientes de la época dorada del tango en un disco, derivó en la publicación de un libro y en la filmación de la película, cuyo lanzamiento está previsto a escala mundial.

Santaolalla afirmó que el paso de los años le ha permitido "apreciar la profundidad y la sofisticación" del tango que estaba "ahí, esperándome" y que tuvo "una gran influencia" en él.

"Es importante que el trabajo refleje de dónde viene uno. Sólo así podemos saber a dónde podemos llegar", apuntó.

Presentes en la rueda de prensa estuvieron los propios Arias, Montes y Godoy, quien aseguró que sigue cantando a sus 85 años y que sólo dejará de hacerlo cuando el público le diga que canta "feo". "De momento aún me dicen que canto lindo", explicó.

Santaolalla destacó que la película, junto a la labor docente que realizan muchos de los maestros, permite "unir" a las leyendas del tango con toda una generación de jóvenes "que están redescubriendo el género" en Argentina.

La cinta agasaja a sus maduros protagonistas con una ocasión de oro para su lucimiento con un concierto conjunto en el Teatro Colón de Buenos Aires, que concluye con una calurosa ovación y el auditorio puesto en pie, honrando a sus maestros.