LA JORNADA
Zacualpan de Amilpas, Morelos.- Andrés Manuel López Obrador exigió que se haga una auditoría al director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Alfredo Elías Ayub, y a todos los funcionarios involucrados en el otorgamiento de contratos del sector energético a particulares, "para conocer sus fortunas, porque detrás de todas estas concesiones siempre hay una gratificación", sostuvo el tabasqueño tras advertir que la corrupción es el cáncer que más ha dañado a los mexicanos.
Al iniciar una gira por municipios de esta entidad, López Obrador condenó "la avaricia y el hambre de dinero" que existe detrás de funcionarios que "no pretenden resolver los problemas de suministro de energía eléctrica, de gasolina o de diesel, sino que buscan complacer a esa cúpula de empresarios que se han apoderado del país y tienen en Felipe Calderón a un empleado y han adquirido ya las franquicias del PRI y del PAN, quienes velan por los intereses de estos potentados, y no del pueblo".

Sostuvo que existe la capacidad instalada para proveer de energía eléctrica al país por 50 años, por lo que no se justifica el apresuramiento con que miembros del gabinete impulsan la privatización del sector y explicó que, "violando flagrantemente preceptos constitucionales", 30 por ciento de la energía eléctrica que se consume en México la compra el gobierno federal a particulares a precios que exceden adquisiciones similares en otros países.

"(Alfredo Elías Ayub) tiene que rendir cuentas; lleva ya 10 años en el cargo y es el más tenaz promotor de la privatización de la industria eléctrica. Tiene que saberse cuál es su fortuna, porque todos los negocios se han hecho no porque tengan en mente resolver la problemática del suministro, sino porque en todas estas concesiones hay una parte para los funcionarios, en cada contrato siempre hay una retribución y estas operaciones siempre son a costa del pueblo", sostuvo.

Enfatizó que la CFE se encuentra endeudada, pero los funcionarios y los empresarios están muy bien, y éste "es el mismo caminito que quieren seguir para entregar el petróleo a manos privadas, si se entrega a empresarios nacionales y extranjeros sería el acabose".

Nuevamente pidió a los medios de comunicación reciprocidad en el uso del tiempo, pues "sabemos que habrá una campaña en radio y televisión mediante la cual el gobierno espurio va a tratar de convencer a los mexicanos de que no sólo es necesario abrir Pemex a la inversión privada, sino que hasta es bueno (...) a lo mejor es bueno para ellos, pero no para el pueblo de México; yo ya le escribí una carta a Emilio Azcárraga pidiéndole el derecho de réplica para hablar a favor de no privatizar la paraestatal, pero sigo esperando".

Más tarde, en Tetela del Volcán, López Obrador subrayó que 2008 es un año de definiciones, "y la disyuntiva es muy clara: vamos a continuar siendo un país o terminaremos siendo una colonia; si se entrega el petróleo no tendremos posibilidad de rescatar a México y seremos dependientes de las empresas, una colonia, y si no estamos a la altura para defender este patrimonio que es de todos los mexicanos, el futuro de las siguientes generaciones quedará empeñado".

Sostuvo que no va a ser fácil "para los vendepatrias" entregar el petróleo a los extranjeros, y convocó a una magna concentración en el Zócalo capitalino el próximo 18 de marzo -cuando se conmemora la expropiación petrolera por Lázaro Cárdenas-, como parte de la resistencia civil pacífica ante la pretensión del gobierno de entregar el petróleo, como ya se hizo "con los ferrocarriles, las minas y ahora con la energía eléctrica".

Adelantó que si, como se prevé, los legisladores panistas y priístas entregan antes de esa fecha una iniciativa de reformas a la paraestatal, "nos vamos a reunir de emergencia, en cuanto confirmemos que esté esa iniciativa, que ya tienen lista el PRI y el PAN, vamos a hacer un llamado a la organización y a la resistencia civil pacífica; ya estamos elaborando el plan de acción, no hay que olvidar que detrás de todos estos programas de privatización está la rapiña y el hambre de dinero de estos vendepatrias".

En la tierra de Emiliano Zapata, López Obrador fue testigo de la miseria y el abandono de los campesinos locales, quienes le manifestaron la "opresión" que los ha acompañado durante toda la vida por falta de apoyo a los productores y ahora la suspensión del suministro de agua potable que ha llevado a Temoac y municipios que lo circundan a convertirse en área prácticamente desértica, cuando varias generaciones vivieron de la explotación de sus huertas y tierras de cultivo. "Necesitamos agua para poder revivir esta zona", repetían los pobladores.