El cineasta británico Ken Loach cree que Europa es "hipócrita" ante los inmigrantes ya que, por un lado, los necesita y, por otro, los margina o expulsa, según explicó hoy a Efe en una entrevista.

Venecia, Italia.- Y ese es precisamente el argumento de su película, "It's a Free World", presentada a concurso en Venecia, y con la que ha retratado, junto al guionista Paul Laverty, la degradación del sistema del bienestar europeo, no sólo para los que llegan al continente, sino también para los que ya vivían.

La película fue inspirada, comentó Loach, por "la inmigración y cómo la gente cruza medio mundo para luego ser explotada".

En el film, Angie, la actriz Kierston Wareing, madre de un hijo en la pubertad y explotada por un mercado laboral flexibilizado, decide hacerse empresaria tras ser despedida por enésima vez.

Como la compañía para la que trabajaba estaba dedicada a la contratación temporal de emigrantes, en régimen de explotación, convence a una amiga, la actriz Juliet Ellis, para crear una firma dedicada a lo mismo: total, ¿qué más da? "Es un mundo libre", como reza el título de la película.

Con su película, Loach y Laverty, también presente en la entrevista con Efe, esperan que el público se de cuenta de que "no todo vale".

De hecho, el personaje de Angie es un personaje por el que el espectador tiene una simpatía y compasión al principio del filme hasta que reacciona en su contra cuando, siguiendo la lógica del sistema, es decir, todo vale para conseguir dinero, Angie se aprovecha de las leyes, o de su ausencia, para ganar dinero.

Pese a ello, Loach y Laverty mantienen cierta disculpa sobre el personaje, "ella está haciendo lo que desde los medios de comunicación se le dice que hay que hacer", cargando así la responsabilidad sobre la globalización.

"Los medios hablan del milagro anglosajón y dicen este es el modelo; que lo deben de seguir los demás países, especialmente la pobre Francia. Si uno lee 'Newsweek' o cualquiera de los grandes medios estadounidenses, todos alaban la visión de Gran Bretaña al haber abierto sus fronteras", explica Laverty.

Y añade: "lo llaman flexibilidad, pero no es flexible para la gente que lo vive. Siempre me ha fascinado cómo el lenguaje cambia la realidad".

Según el guionista, con la elección de un personaje como Angie, es decir, con la decisión de mirar la inmigración no desde el punto de vista de las víctimas, sino de quien se aprovecha de ellos, lo que intenta hacer en la película es "darle la vuelta a la lógica".

Loach complementó el comentario al explicar que "el trabajo barato es el corazón de la economía británica y el Gobierno tiene que subvertir su propia legislación, es decir asegurarse de que no se va a pagar el salario mínimo, porque si se cumpliera, el precio de la comida y de la ropa se encarecería, la inflación subiría y la economía estaría desequilibrada".

El cineasta denunció lo que considera una "hipocresía" de dos vertientes de "la derecha": una que dice hay que abrir las fronteras, porque son trabajadores baratos, otra que dice, hay que expulsarlos porque ocupan nuestros puestos de trabajo y nuestras camas en los hospitales.

La película, que cuenta con parte de producción española, se pasará por televisión en Gran Bretaña, mientras que irá próximamente a las salas de cine en Europa.