Otros equipos de la Liga de Expansión a los que no deberían permitir jugar

Fútbol
/ 8 julio 2021

Se puede interpretar como una bajeza, traición o hasta desconocimiento del tema por parte de la novel presidencia de la Liga MX, pero no es así. Hay razones de fondo para que Irapuato no sea aceptado en la Liga de Expansión; la principal y el detonante es no pasar la auditoría impuesta por Ernst & Young respecto a que no tienen gestión financiera sana, que su plan de negocios no es el aceptado por la Liga, y esto tiene sus razones.

Un equipo de Ascenso, o de Segunda División, tiene una operación costosa, si no tanto como en la Primera División, sí ronda entre 15 y 20 millones de pesos por torneo, dinero que sería invertido por el Gobierno de Guanajuato, los panistas ganadores en las elecciones de junio. La profundidad del tema es que, si la auditoría arroja estos datos, entonces deberían hacer lo mismo con equipos como Correcaminos, Morelia, Leones Negros (que siempre argumentarán que son un Patronato, pero sí reciben dinero del estado de Jalisco) o, por lo menos, volver a auditarlos y —si siguen con ese proceso y gestión de negocio— entonces también expulsarlos de la Liga de Expansión. Ahí viene la contradicción.

La Liga MX tiene la razón en esta ocasión y no es por ninguna venganza contra la familia San Román, mucho menos para Javier, entrenador y dueño del equipo campeón de la Liga Premier. Es un golpe duro para esa División, con promesas incumplidas de ascensos directos, pero lo que no explicaron —o no leyeron en las letras pequeñas— es que deben ser auditados todos los que ahí quieran jugar.

Los equipos de Ascenso recibieron 240 millones de pesos en el año futbolístico anterior, producto de las multas al Atlético de San Luis, Atlas y FC Juárez. Para este 2021-22, recibirán 33% menos; es decir, 160 millones de pesos. El último de la tabla de cocientes pagará 80 millones de pesos, el penúltimo 47 millones y el antepenúltimo 33 millones. Una fuerte cantidad que les garantizó la operación: 20 millones para cada uno, sin contar a los invitados de la Segunda División, Tepatitlán y Coyotes de Tlaxcala, que —por acuerdo— no fueron incluidos en ese primer año, pero sí debían ser considerados para el torneo que está por iniciar. Entonces, ¿por qué la intervención del Gobierno?, ¿para qué gastar en lo que no deben y en lo que está prohibido en la Liga MX?

Las amenazas banales de ir a los estadios a gritar “¡Eeeeh puto!” si no le dan el ascenso a Irapuato deben detenerse. Es una barbaridad que la Liga MX no puede tolerar, porque lo único que hacen es caer en lo que debería estar prohibido: aficionados detectados haciendo eso, expulsarlos de por vida y no dejarlos entrar a un estadio jamás.

La familia San Román tiene una franquicia del Ascenso en depósito, porque así lo decidió Fernando, el padre de los que ahora son muy conocidos, sus hijos Javier y Santiago; este segundo, director deportivo del Necaxa.

Muchos años, la empresa de este hombre fue la que limpiaba el metro; hoy, los han limpiado del futbol.