La ex candidata a la vicepresidencia de Colombia, Clara Rojas, liberada en enero pasado, dijo que no hay ninguna luz para los 40 secuestrados
La ex candidata a la vicepresidencia de Colombia Clara Rojas, liberada en enero pasado tras seis años en poder de las FARC y quien concibió un niño en la selva, dijo que hoy no hay "ninguna luz" para el grupo de 40 secuestrados que esa guerrilla pretende canjear por 500 de sus integrantes presos.

"Hay que buscarla (la luz)" , invitó Rojas en una entrevista que publica hoy el diario bogotano El Tiempo, que presenta en primera plana una fotografía de ella y su hijo Emmanuel, con quien se reencontró en enero pasado, después de tres años de separación.

La mujer reclamó que "tiene que haber un espacio para el diálogo" en esta crisis de rehenes, entre los que se encuentra Ingrid Betancourt, la ex candidata a la Presidencia de la que fue fórmula electoral, "porque militarmente no hay solución".

"Las FARC no han podido ganar y el Ejército, tampoco. Esa es la realidad" , puntualizó.

Rojas atribuyó al hecho de saberse madre la fuerza para sobrevivir al secuestro, que para ella y la colombiana Betancourt, también nacional francesa, comenzó en febrero de 2002, época de plena campaña para los comicios del mayo siguiente, en los que fue elegido el actual presidente colombiano, Alvaro Uribe.

El niño, cuyo padre es un guerrillero que ella elude identificar, porque, dijo: "no quiero entrar en honduras terribles" , nació a mediados de 2004 y permaneció con ella hasta enero de 2005, cuando las enfermedades llevaron a los rebeldes a entregarlo a un campesino en el Guaviare, departamento de las selvas del sur del país.

Pocos meses después, el labriego lo entregó a una entidad estatal, que lo trasladó a Bogotá, donde fue descubierto en diciembre pasado, antes de que Clara Rojas fuera puesta en libertad por los rebeldes, de manera unilateral, junto a la ex legisladora Consuelo González.

A pesar de no estar con el niño, Rojas aseguró: "yo nunca me separé de él, lo llevaba en mi corazón y en mi alma".

"Cuando me lo quitaron le tomaron una foto y, por fortuna, me la regalaron. Aún la llevo conmigo" , confesó.

La mujer recordó que el parto la dejó "muy mal físicamente (...), débil y enferma" , y también le afectó un brazo al niño, que en junio será sometido a una cirugía para corregirle la lesión.

Ella también se someterá a una intervención médica, para "recomponer lo que quedó mal hecho en la selva, resolver secuelas como una hernia" .

"La selva es monstruosa, y mi dolor al verlo así (al niño con el brazo lesionado), sin poder ayudarlo cuando se quejaba, era infinito" , confesó Rojas, y apuntó que por entonces su afán era el de sobrevivir y salvar al bebé.

Un objetivo por el que, agregó, escribió "decenas de cartas" al jefe máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) , "Manuel Marulanda" , y al Secretariado (mando central) del grupo, tarea en la que agotó el suministro rebelde de papel y lápiz, que "eran vitales" y que le fueron suspendidos.

"Me dijeron que ya no sabían qué hacer con las cartas" , recordó Rojas, e indicó que de su dedicación a la escritura le quedaron "unos diez cuadernos" que destruyó cuando se le anunció que iba a ser liberada, para lo cual los insurgentes le dijeron que "solo podía llevar una muda (de vestir)".

Clara Rojas dijo que fue el sueño de ser madre el que le "permitió aceptar, en una situación de crisis, la posibilidad de tener un hijo".

Emmanuel la conoció "por televisión" , cuando ella descendía del avión que la regresó a Bogotá, admitió Rojas, quien previamente había pedido a quienes lo cuidaban en el albergue de Bogotá que no lo mantuvieran "ajeno a lo maravilloso que estaba pasando".

"Me dicen que exclamó delante de sus compañeritos: '¡ahhh, esa es mi mamita!'" , recordó, y apuntó que "después, en el primer encuentro, su actitud fue muy espontánea, como si me conociera desde siempre".

"Su abrazo fue el momento más tierno y maravilloso de mi vida. Me dijo: 'Mamita'" , expresó Clara Rojas.