Jesús Jiménez
Si el sector salud aplica el 40 por ciento de su presupuesto para atender la diabetes, es muy difícil para el IMSS hacer un cálculo de lo que impacta dicha enfermedad en materia de incapacidades laborales, porque es muy amplio el espectro de padecimientos y afecciones originadas por este mal, se informó ayer a VANGUARDIA en la Coordinación de Salud en el Trabajo del IMSS Coahuila.
Para darnos una idea de la seriedad del tema, sólo durante 2008 la Delegación del IMSS otorgó 173 pensiones de invalidez por diabetes y sus complicaciones, tales como insuficiencia renal crónica, alteraciones de la visión y ceguera, cuyo costo social impacta considerablemente al tratarse de población en edad productiva.

El dictamen de invalidez es otorgado por el IMSS a aquel asegurado imposibilitado para procurarse mediante un trabajo igual, una remuneración superior al 50 por ciento de su salario habitual durante el último año de trabajo, y que esa imposibilidad sea ocasionada por una enfermedad general o accidente no profesional.

En dicha coordinación se informó que en el caso de las pensiones por diabetes la gran mayoría genera daños irreversibles como es la pérdida de la vista por retinopatía diabética, la amputación de extremidades o el daño renal severo que conlleva a la muerte.

A decir de los especialistas en salud en el trabajo, el costo social de las pensiones de invalidez es altísimo debido a que se trata de población en edad productiva, que sale del mercado laboral y que tanto Estado como la sociedad asumen, no solamente el trabajo que la persona deja de realizar, sino también su manutención económica y médica.

Las 173 pensiones de invalidez que se otorgaron durante 20089 pudieran haberse evitado con la práctica del deporte, una alimentación sana y un estricto seguimiento de las indicaciones por parte de los especialistas en salud.