El Universal
México.- Los años y la distancia han debilitado la rivalidad de más de cinco décadas entre Tigres y Diablos Rojos del México, pero a su vez, han acrecentado las añoranzas de lo que en alguna época fue la llamada "Guerra Civil".
Por varios años no había nada más grande en el beisbol mexicano, que ver en el diamante del Parque Delta y luego del Seguro Social, con felinos y pingos derramando rivalidad, grandes jugadas, batazos y emociones ante una grada casi siempre llena por decreto.

Para hoy viernes, los Diablos Rojos del México recibirán a los Tigres de Quintana Roo en la segunda serie del año entre ambas novenas, en el Foro Sol, donde se escriben nuevas páginas acerca de este enfrentamiento desde 2000.

Pese a ser ya casi siete años de que los Tigres se fueron de la capital mexicana, marchándose primero a Puebla
y después a Cancún, todavía permanece en la memoria de los aficionados el nombre de "Tigres Capitalinos" e incluso se los ve portando aún esas viejas chamarras y gorras en negro y naranja que acentúan todavía más ese recuerdo.

Si los managers de Diablos Rojos y Tigres -Daniel Fernández y Enrique "Ché" Reyes- preservan el orden de su rotación, entonces los escarlatas estarán enviando este viernes a la lomita a Orlando Lara, mientras que los felinos enviarían al montículo a Pablo Ortega.

Los Tigres han tenido un comienzo de campaña algo complicado, sobre todo con el madero, pues son el equipo 12 de 16 en la LMB en el bateo colectivo, con apenas .273 y el tercero peor en consecución de imparables.

Si bien la fortaleza de Tigres es el pitcheo, al liderar la LMB en efectividad colectiva con 3.25, debido a que juegan a nivel del mar, donde vuela menos la bola, se enfrentarán al ataque escarlata, una de las mejores ofensivas de la liga, con su .315 de bateo colectivo, los mejores del circuito.

Los Diablos están justo a la mitad de una semana dura, tras enfrentarse a los líderes Leones de Yucatán, mientras los Tigres acabaron serie ante los Petroleros de Minatitlán.