El Universal
México, D.F.- Ser una mujer de talla plus en esta época no es un asunto sencillo: no solamente es sumamente difícil encontrar prendas del tamaño adecuado, sino que las propias tendencias de moda están concebidas, pensadas, creadas, para favorecer y lucir en cuerpos esqueléticos al borde de la desnutrición.
Sabemos de sobra que no siempre las flacas fueron consideradas el ideal de belleza; durante siglos y siglos las mujeres francamente rollizas constituyeron el sueño de todos los galanes, los brazos y muslos con hoyuelos eran el colmo de la sensualidad y, por supuesto, la moda se ajustaba a estos cánones.

Los escotes eran profundos para lucir el pecho exuberante, las mangas cortas para exhibir los deliciosos y rotundos brazos y las proporciones amplias para crear sólo una insinuación del tamaño de las deliciosas caderas que coquetamente se escondían debajo de los faldones.

Por supuesto, hoy resulta muy complicado tratar de ajustar una tendencia creada para chicas que consideran a la talla seis "grande"

-digamos un minivestido de silueta baby doll- a alguien con proporciones más normales que las de un esqueleto andante.

Para colmo, las tallas actuales parecen reducirse cada vez más.

Una 10 de, digamos, Zara, no tiene nada que ver con otra 10 de, por ejemplo, Liz Claiborne, de hace unos seis o siete años.

La última equivaldría a una talla 14 o 16 de Zara, si acaso ésta existiera, pues en su universo no hay mujeres que pasen de la talla 42 (10) o XL, que en realidad viene siendo una M estadounidense. Si estás de suerte, podrías encontrar una 44 (12) en contadísimas prendas, casi siempre en los vestidos.

Lo increíble es que todos leemos constantemente que este tipo de situaciones generan problemas de autoestima ("estoy gordísima, por eso no me queda nada"), promoviendo trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia y aun así, muchas marcas y diseñadores no parecen tener escrúpulos en abanderar la delgadez extrema como ideal de belleza.

En una edición del año pasado de la Semana de la Moda de Londres, salió a pasarela, al final de un desfile, una modelo con una camiseta que leía "Soy talla doble 0, ¿y qué?".

Harta de tratar de entrar en pequeñísimas prendas de diseñador, la cantante estadounidense ganadora del Grammy, Marcy Gray, decidió crear su propia línea de tallas extra llamada Humps (algo así como Protuberancias) misma que pretende lanzar al mercado a principios de 2008.

Por su parte, aunque lenta y tardíamente, algunas firmas van despertando al hecho de que no todas las mujeres tienen el cuerpo de Victoria Beckham.

Mango, por ejemplo, contrató los servicios de la modelo Crystal Renn, de talla 16, para su catálogo de otoño-invierno en el Reino Unido.

Renn también ha modelado para Jean-Paul Gaultier y para Dolce & Gabbana; mientras que la marca estadounidense de trajes de baño, John Lewis, empleó modelos de talla 12 en su catálogo del verano que recién concluye.

Al dar sus razones para crear una línea plus, Gray explicó que para las chicas de talla promedio en los Estados Unidos -que aunque parezca increíble está entre la 12 y la 14- es casi misión imposible encontrar nada que supere a la8 en la marcas "normales", pues se hacen menos prendas en las tallas más amias y, obviamente, considerando la relación oferta-demanda, se agotan enseguida. "Mi ropa será para chicas voluptuosas, con curvas, con caderas y muslos" declaró.

También, en fechas recientes, ha surgido un mini boom de modelos de tallas extra en el Reino Unido, anticipándose a una mayor demanda en el futuro próximo.

Louise MacCallum, de 26 años, es una modelo talla 14 que abrió el desfile de la firma italiana plus Elena Mirò el año pasado; en una entrevista publicada en aquel entonces ella aseguró no entender el porqué se la consideraba una maniquí especial, "Mientras que en el mundo real la talla 14 es perfectamente normal, en el 'mundo moda' casi casi equivale a ser obesa".

Para responder a las necesidades de un nicho de mercado amplio y con poder de compra, las firmas extra como la misma Elena Mirò buscan adaptar de la manera más favorecedora posible las últimas tendencias a tallas que van de la 10 a la 26.

Normalmente su desfile es que el inaugura la Semana de la Moda de Milán y el domingo pasado desveló su colección primavera-verano 2008, en la que muestra vestidos ligeros de algodón de escote generoso con tirantes de spaghetti, cinturones anchos en colores contrastantes y faldas amplias que caen por debajo de la rodilla.

Las campañas que buscan prevenir contra los trastornos alimenticios como la muy reciente y polémica de la firma italiana Nolita, lanzada en aquel país justamente el día que arrancó la Semana de la Moda de Milán, y que muestra a una modelo que sufre de anorexia crónica, buscan concientizar acerca de los peligros de promover la delgadez extrema como un modelo de belleza a seguir.

Tal vez la insistencia y la persistencia, aunadas ocasionalmente al escándalo, como en esta ocasión, logren lo que parece imposible, que todas las tallas que correspondan a un cuerpo sano sean consideradas como bellas y deseables.