Nueva York, EU.- Los dirigentes del planeta alcanzaron este lunes "un importante compromiso político" para lograr un avance decisivo sobre cambio climático en la conferencia de diciembre próximo en Bali, anunció el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
"Hoy escucho un llamado claro de los líderes del mundo para lograr un acuerdo decisivo sobre cambio climático en Bali", declaró Ban al resumir los resultados de la reunión especial sobre el tema realizada en Nueva York.

Desde que se negoció el Protocolo de Kyoto en 1997, el tratado para limitar la emisión de gases contaminantes en el planeta fue ratificado por 169 países, pero otros países lo ignoran y el acuerdo de todas formas vence en 2012.

La reunión en Indonesia debe producir un calendario de negociaciones conducentes en 2009 a un acuerdo para acelerar y acentuar las reducciones de gases en un tratado que sustituirá al de Kyoto dentro de cinco años.

Según Ban, la reunión de Nueva York "nos ha conducido a una nueva era".

"Ahora pienso que tenemos un importante compromiso político para lograrlo".

A la reunión, celebrada la víspera del inicio del debate general anual en la Asamblea general de la ONU, asistieron representantes de más de 150 países, incluyendo 80 jefes de Estado o Gobierno, 14 de ellos de América latina.

Los países europeos, que encabezan el mundo industrializado en términos de compromisos para reducir la emisión de gases contaminantes, defendieron la idea de un acuerdo global para lograr avances reales en Bali.

La Unión Europea (UE), Canadá y Japón son favorables a una reducción del 50% para 2050, para limitar el recalentamiento a 2 grados centígrados con relación a la era pre-industrial.

El ministro británico de Medio Ambiente, Hilary Ben, dijo que las negociaciones de Bali deberían apuntar a reducir las emisiones de gases contaminantes "en al menos un 50%" por debajo de los niveles de 1990 de aquí a 2050.

El presidente argentino Néstor Kirchner pidió que las naciones desarrolladas "faciliten" a los países más pobres "nuevos y creativos medios financieros y tecnológicos, reconociendo como mecanismos de pago de la deuda externa, la contribución que implica el mantenimiento de reservorios naturales de vegetación y bosques".

Según el representante de México, el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales Juan Rafael Elvira Quesada, "todos los países desarrollados, sin excepción, deberán asumir su obligación de liderazgo en el ámbito tecnológico y financiero".

El presidente ecuatoriano Rafael Correa presentó por su parte la propuesta de mantener inexplotado un campo petrolero para proteger la zona ecológica Yasuní, altamente sensible.

"Significa el compromiso de no explotar cerca de 920 millones de barriles de petróleo y, por tanto, conservar una de las regiones más biodiversas del mundo", dijo Correa. Aclaró que Ecuador exige a cambio "una mínima compensación" de 4.600 millones de dólares.

Por su parte, el checo Vaclav Haus fue la principal voz disidente al cuestionar la validez del postulado científico del cambio climático.

"La hipotética amenaza vinculada al calentamiento futuro del planeta depende exclusivamentede previsiones especulativas, y no de experiencia pasada incuestionable", dijo Haus.

El tratado es cuestionado desde que en 2001, Estados Unidos --el país más contaminante del planeta-- anunció que no lo ratificaría.

El presidente George W. Bush, que no asistió a la reunión pero sí a la cena que siguió al evento, se opone firmemente a los límites obligatorios impuestos por Kyoto y aboga por medidas voluntarias respaldadas por transferencia de tecnologías.

Los ecologistas critican esta posición como una táctica destinada a retrasar el proceso de Kyoto y dividir a sus partidarios alimentando la idea de una solución de recambio menos estricta.