El tenista serbio observa el trofeo que le acredita como ganador del Masters parisino
Tras ganar en Basilea, el tenista Serbio se adjudica el Masters 1000 de París ante Monfils
El último Masters de la temporada fue el primero para Novak Djokovic. El tenista de Belgrado, número tres de la clasificación mundial, derrotó con apuros en la final (6-2, 5-7 y 7-6 (3) a Gael Monfils tras un comienzo arrollador que dio paso a un tenis dubitativo, al que respondió el francés con un tenis de batalla que le permitió remontar un partido que tenía un único color, el serbio. Con esta victoria, "Nole'' sigue con su semana exitosa tras ganar en Basilea. París, el quinto Masters de su carrera, servirá de trampolín para la Copa de Maestros de Londres que ya ganó el año pasado. Allí se encontrará con los españoles Rafael Nadal y Fernando Verdasco.

En el Palais Omnisports de París-Bercy, el choque comenzó con un Djokovic intratable, inmenso, que no concedió oportunidades a su rival. Tal era la superioridad que Monfils se vio sometido desde su segundo servicio, quebrado, ante un tenis desesperante. Todo lo que tocaba su rival iba dentro, como una prolongación del partido de semifinales ante Nadal. En apenas media hora de juego, Djokovic se apuntó el primer set (6-2) con un nuevo break que desgastó un poco más la barrera de un rival apoyado por la grada.

El segundo set comenzó con la misma tónica que el primero. Djokovic rompió el saque al galo en la primera oportunidad que tuvo y se puso por delante. El partido era casi un monólogo, pero Monfils, siempre a las cuerdas, no se amilanó. Lo intentó, apretó el público y el galo resucitó haciéndole un break al serbio en el siguiente saque. Comenzaron las dudas. Djokovic dejó de dominar como hasta el momento, y Monfils aprovechó hasta poner 5-5 en el marcador. Tan motivado estaba el decimosexto cabeza de serie que el set acabó cayendo de su lado (5-7). Las tornas habían cambiado.

En la manga definitiva, Djokovic empezó ahuyentando los fantasmas. Rompió el saque al francés, y aunque éste respondió de la misma manera, vivió una laguna que le alejaba del trofeo (4-1). Parecía muerto, pero volvió a su tenis correoso y estableció el orden con 4-4. Poco más pudo hacer, salvo aguantar hasta el desempate. El serbio no falló en los momentos cruciales del partido, adjudicándose el definitivo set en la muerte súbita (7/3).