Leticia Robles de la Rosa/Excélsior
Como grupo político, los Chuchos de Nueva Izquierda -encabezada por Jesús Ortega, presidente nacional de PRD- tienen casi la mitad (45 por ciento) de las 40 curules plurinominales que el PRD proyecta como seguras en San Lázaro.
México, D.F..- Sin mayoría absoluta para ninguna de sus corrientes, aunque con una ventaja en favor de Nueva Izquierda (los Chuchos), las alianzas -coyunturales o permanentes- serán la diferencia para que alguna de las tribus del PRD domine en la fracción parlamentaria de ese partido en la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados.

Como grupo político, los Chuchos de Nueva Izquierda -encabezada por Jesús Ortega, presidente nacional de PRD- tienen casi la mitad (45 por ciento) de las 40 curules plurinominales que el PRD proyecta como seguras en San Lázaro, a razón de una votación que ese partido calcula en 20 por ciento del total de los sufragios emitidos en la elección del próximo 5 de julio.

También dominan en la lista de candidatos a elegir por voto directo, en los 11 estados con importante peso electoral perredista, incluidos los cinco donde gobierna.

Pero con la alianza que mantiene con la corriente Alternativa Democrática Nacional, comandada por Héctor Bautista, y sus ligas con diferentes tribus en Guerrero, Oaxaca y Michoacán, Nueva Izquierda adquiere el dominio de dos terceras partes del total de la bancada de la LXI Legislatura.

Si la corriente de la gobernadora de Zacatecas, Amalia García (Foro Nuevo Sol o Amalios), mantiene su alianza con Nueva Izquierda, entonces el dominio será superior. Pero cabe destacar que los Amalios ya hicieron alianza con los llamados grupos radicales, identificados con Andrés Manuel López Obrador.

Precisamente por ese dominio, Nueva Izquierda tiene altas posibilidades de lograr que uno de sus fundadores, Jesús Zambrano, se convierta en el coordinador de su fracción parlamentaria, que caería del segundo al tercer lugar como fuerza política en San Lázaro, según las encuenstas.

Con base en las listas de candidatos plurinominales y por elección directa del PRD, el llamado grupo de los radicales, constituido por las corrientes Izquierda Democrática Nacional, de Dolores Padierna, e Izquierda Social, de Martí Batres, que tienen su principal bastión en el Distrito Federal, tendrá una presencia poco decisiva.

Aunque no constituyen corrientes con influencia nacional, tribus como Izquierda Revolucionaria (IR), que comanda el gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca, tendrán un papel importante cuando la diferencia implique sólo unos votos, pues su grupo domina la lista de candidatos a diputados federales por elección ciudadana en esa entidad, que es una de las más perredistas del país.

Pero este grupo puede obtener mayor poder si mantiene su alianza con los Chuchos, la cual se expresó en el respaldo absoluto que la tribu de Ortega brindó el año pasado a su candidata a la alcaldía de Acapulco, quien perdió frente al priista Manuel Añorve por la decisión de López Obrador de respaldar a Luis Walton, de Convergencia.

La alianza, sin embargo, tiene un factor en contra: el distanciamiento que Torreblanca y su IR mantiene con grupos que establecieron una estrecha alianza con ADN, entre ellos, Polo Guerrerense de Izquierda y Unidad de Izquierda Guerrerense, que hasta ahora no significan problemas.

Las expectativas en las urnas

El perredismo nacional tiene en los estados de Michoacán, Guerrero, Zacatecas, Baja California Sur y el Distrito Federal sus principales nichos de poder electoral.

Las listas de candidatos a diputados federales por elección popular demuestran el dominio de los Chuchos en prácticamente todas estas entidades.

En el DF, donde los Chuchos tenían dominio, fueron apabullados por los grupos que conforman Izquierda Unida, que principalmente son Izquierda Democrática Nacional e Izquierda Social, al grado de que la relación es de dos a uno, en contra de Nueva Izquierda.

Es previsible entonces que la inminente victoria de los perredistas, en la mayoría de los distritos electorales de la capital del país, permitirá a Izquierda Unida contar con la mayoría de las diputaciones del DF en San Lázaro.

Para el caso de Zacatecas, donde el grupo dominante es Foro Nuevo Sol, de la gobernadora, es seguro el triunfo de sus candidatos en las urnas. No obstante, el dominio en los cinco distritos electorales de la entidad puede menguar ante el poder del ex gobernador Ricardo Monreal, cuyos votos se irán hacia el Partido del Trabajo; el pronóstico es que, aun así, los Amalios conservarán la mayoría.

En Baja California Sur, donde el PRD obtuvo la segunda gubernatura en su historia, con Leonel Cota Montaño, existe un problema precisamente con él, que también fue presidente nacional del PRD.

El domingo 29 de marzo, Cota amenazó con dejar su partido, porque lo ubicaron en el tercer lugar de la lista de la primera circunscripción, cuando él exigió el número uno; se enojó y rechazó la candidatura, porque Nueva Izquierda, dijo, no respetaron su liderazgo estatal.

De acuerdo con consejeros nacionales perredistas consultados, el liderazgo a que se refiere Cota está mermado, pues la lista de candidatos está dominada por los Chuchos, lo cual hace prever que dominarán el 5 de julio.

Michoacán es una entidad con arraigo perredista, producto de los seguidores de Cuauhtémoc Cárdenas y ahora del grupo que respalda al gobernador, Leonel Godoy, aliado con los Chuchos desde 2007, cuando juntos lograron apagar el peligroso crecimiento electoral del panismo.

En Guerrero, la lista de candidatos de elección popular tiene mayoría de Izquierda Revolucionaria, de Zeferino Torreblanca, pero también hay presencia importante de Unidad de Izquierda Guerrerense, Polo Guerrerense de Izquierda y Unión Social de Bases, todos en alianza con la corriente de Ortega.

En los seis estados con presencia perredista importante -como Chiapas-, el dominio en la lista es de los Chuchos; en Oaxaca hay decenas de tribus, pero el peso también favorece a Nueva Izquierda; en Tabasco el dominio es de los seguidores de López Obrador; en Hidalgo predomina la corriente de Ortega, igual que en Nayarit, mientras que en Tlaxcala el equilibrio de fuerzas está entre Foro Nuevo Sol y Nueva Izquierda.

Este análisis permite a la tribu dominante del PRD tener la confianza de que el la LXI Legislatura contará con la mayoría.