Reporte Indigo
El descalabro de la economía mexicana no será mayúsculo en los próximos meses, pero nadie puede negar que el panorama luce muy gris: bajo crecimiento, inflación al alza y deterioro de la balanza comercial.
Las noticias económicas recientes pintan un panorama poco atractivo, no sólo en lo que toca a la primera parte del año, sino más importante aún, para lo que está por venir.

La semana pasada insistí en que la economía de Estados Unidos (EU) vive un periodo bastante difícil.

Y todo indica que continuará debilitándose en lo que resta de 2008 y, posiblemente, la primera parte del año próximo. La recuperación, cuando llegue, será paulatina, lo que implica que veremos una mejoría sensible.

Pero eso será, en el mejor de los casos, hasta entrado 2010. En ese contexto, los tres datos económicos dados a conocer para México en días recientes tampoco son muy alentadores. Más bien son mediocres. A esto hay que agregar que es muy probable que veamos un deterioro adicional de nuestras variables económicas en el futuro previsible.

Primero, las autoridades reportaron un crecimiento de la actividad económica de 2.7 por ciento en el primer semestre del año, lo que fue ligeramente inferior a las estimaciones del gobierno y de la mayoría de los analistas, que hablaban de alrededor de 2.8 por ciento.

Ese comportamiento representa buenas y malas noticias. La buena es que la economía creció casi en línea con la expectativa generalizada. La mala es que lo hizo a un ritmo relativamente bajo, ya que debimos capitalizar mejor la mejoría temporal que propició la devolución de impuestos en EU durante la primavera y principios del verano.

Meses complicados
Ahora hay que prepararnos para muchos meses complicados, con debilitamiento de la demanda externa e interna, aumento de la tasa de desocupación y reducción de las ventas.

El crecimiento de la economía podría ubicarse alrededor o por debajo de 2 por ciento en lo que resta del año y durante la primera mitad de 2009.

Segundo, el dato de inflación de la primera quincena comprobó la tendencia ascendente en el ritmo de crecimiento de los precios. Por enésima ocasión, fueron superadas las expectativas de los analistas.

Además, estamos entrando a la temporada en que se registran las mayores alzas de precios, que son los meses de septiembre a diciembre.

En esta ocasión veremos cómo se exacerba esa estacionalidad con los incrementos escalonados de la gasolina y el diesel.

Por ahora, el saldo comercial es pequeño, pero si la caída inexorable de nuestro volumen de producción de crudo se conjuga con un descenso en el precio -que regrese a 85 dólares por barril en algún momento de 2008 ó 2009-, el crecimiento del déficit comercial pudiera ser, nuevamente, motivo de preocupación.

Resumiendo, las noticias económicas son sombrías. Hay que armarnos de paciencia y prepararnos para enfrentar tiempos difíciles.

Nuestra economía no sufrirá un descalabro económico y financiero mayúsculo, como ha ocurrido en otras épocas, pero atravesará, por segunda ocasión en esta década, un largo y penoso periodo de bajo crecimiento, que ahora se acompañará de una inflación al alza y un deterioro paulatino de las cuentas externas.