Redacción
Saltillo, Coah.- Con la ejecución de dos altos mandos policiacos la tarde de ayer, ya son varios los acontecimientos "sospechosos" que sacuden a Saltillo durante las últimas semanas, en lo que podría suponer una oleada de violencia que parece asentarse en la ciudad.
Aunque los acontecimientos pasados no resultaron tan agresivos como el de las últimas horas, lo cierto es que los sucesos han puesto a pensar a muchos, pues hasta hace poco no se pensaba que la ciudad registraría eventos delictivos de tal naturaleza.

Además del ataque donde los comandantes de la Policía Estatal, Hugo Sandoval y Víctor Uresti, perdieron la vida hace algunas horas, también ha habido otros que pese a no tener el mismo desenlace se han desarrollado de manera extraña.

El pasado mes de agosto, el subdirector de la Policía Municipal Lázaro Vásquez fue "levantado" por varios desconocidos cuando salía de un restaurante ubicado sobre el bulevar V. Carranza.

Horas más tarde, el dirigente policiaco fue localizado en el bulevar Colosio con aparentes huellas de violencia, aunque manifestó que todo se había tratado de una confusión y más bien era el resultado de un lío de faldas.

Apenas la semana pasada, un ingeniero corrió con la misma suerte cuando despachaba en un negocio de su propiedad, al ser visitado por tres sujetos que descendieron de una camioneta negra para entrar violentamente al taller mecánico "Ramírez", ubicado en el 246 de la calle La Fragua.

Rodolfo Ramírez Narváez fue sacado por los individuos a la fuerza del negocio, y amenazado con armas largas fue abordado en el vehículo en que desaparecieron entre las calles de la Zona Centro.

Poco después, el profesionista apareció en su casa y argumentó que nunca fue "levantando" por nadie, pues voluntariamente dejó el taller para acudir con un médico porque deseaba hacer una consulta.

El último acontecimiento se registró el pasado martes 25 de septiembre, cuando varias personas "levantaron" a un empleado de una gasolinera en la colonia Ampliación Morelos, aunque tras una fuerte movilización policiaca se logró frustrar el acto.

Bajo estos antecedentes, todo parece indicar que la violencia extrema llegó a Saltillo para quedarse, aunque serán las autoridades quienes tengan la última palabra.