Foto: Archivo
Infobae
La búsqueda se realiza en la Tierra Caliente y norte de Guerrero, donde además fueron desarmadas policías municipales. Los jóvenes normalistas llevan tres semanas desaparecidos y se estima que están muertos
El operativo de búsqueda, hecho en conjunto por la Policía Federal y el Ejército de México, comenzó esta madrugada en la Tierra Caliente y el norte de Guerrero, donde se buscan las supuestas fosas en las que fueron enterrados los cadáveres de los 43 estudiantes. Los jóvenes están desaparecidos desde hace tres semanas. Fueron retenidos por la policía municipal de Iguala, en el estado de Guerrero, y desde entonces no se sabe nada de ellos. Se sospecha que por pedido del alcalde de esa ciudad, José Luis Abarca, fueron entregados a miembros del cártel Guerreros Unidos para que fueran asesinados y sus restos, escondidos.

De acuerdo con el periódico Excélsior, el operativo es respaldado por un despliegue que de manera simultánea supervisa la Marina Armada, con buzos que revisan cuerpos de agua, y la Gendarmería. Además, desarmaron a las policías municipales en Arcelia, Buenavista de Cuéllar y Taxco, cercanas a Igualas. También les sacaron los equipos de radiocomunicación para ser analizados por la división de inteligencia de la Policía Federal.

Hasta el momento solamente se ha confirmado que las Fuerzas Federales mantienen el control de la seguridad de estos tres municipios; sin embargo, es posible que en las próximas horas se amplíe el cerco policiaco a otros ayuntamientos donde Guerreros Unidos desplegaba sus operaciones y se presume controlaba las fuerzas municipales de estos territorios, según añade el reporte de prensa.

Asimismo, unos 50 vehículos de la gendarmería, con unos 200 elementos que llevan perros y caballos de reconocimiento y acompañados de unidades militares, iniciaron por la mañana un operativo en Xonacatla, un agreste paradero ubicado en el municipio de Cocula, vecino de Iguala, pero hacía el suroeste.

"Estamos agotando todos aquellos puntos que pudieran presentar un interés", dijo a la prensa Manelich Castilla, el comisionado de la Gendarmería Nacional que encabeza el operativo. El gobierno desplegó desde el 6 de octubre pasado en la zona más de 900 elementos de la policía federal, de los cuales 300 están dedicados exclusivamente a la búsqueda de los estudiantes, además de 350 militares destacados en Iguala, una ciudad de 140.000 habitantes.

La presión para hallar a los jóvenes se incrementa con acciones de protesta todos los días en las que participan estudiantes de escuelas normalistas, el sindicato de maestros y otras organizaciones de izquierda, que el martes pasado quemaron la sede del gobierno de Guerrero, región en la que están Ayotzinapa, de donde provenían los jóvenes, e Iguala.

Los estudiantes de la escuela rural para maestros de Ayotzinapan habían ido el 26 de septiembre a Iguala, ubicada a 130 km de distancia, a recaudar fondos para una actividad política cuando fueron atacados por policías municipales e integrantes del crimen organizado. Seis personas murieron en las balaceras de esa noche; tres de ellas, normalistas.

Las autoridades han informado que la búsqueda de los jóvenes se extendió a los cuerpos de agua, como estanques y presas, donde buzos de la gendarmería se sumergen para inspeccionar, así como en minas y en numerosas cuevas que hay en las tupidas montañas de la sierra que rodea a Iguala, donde pobladores han denunciado que los criminales se esconden.