Foto: Vanguardia/Archivo
Excélsior
El actor era íntimo de Christopher Reeve, desde que coincidieron en la escuela Juilliard de NY donde se hicieron eternos amigos
México, DF. El poder de la risa y de un genial sentido del humor, aún en los momentos más adversos, fue la gran fuerza de Robin Williams que, de alguna manera, salvó a su amigo y colega Christopher Reeve, famoso por su papel de Superman en el cine, de morir en el quirófano tras su aparatoso accidente cuando montaba a cabello.Después del accidente que sufrió Reeve en 1995, al caerse del equino y fracturarse dos vértebras cervicales para perder la movilidad de todo el cuerpo salvo la mano izquierda, Williams se mantuvo constantemente a su lado, como un miembro más de su familia. Incluso se comprometió a hacerse cargo de todos los gastos médicos del actor de entonces 42 años que no fueran cubiertos económicamente por su seguro médico y se involucró profundamente en su fundación para la investigación sobre la parálisis.

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El misterioso Dr. Kosevich

Momentos antes de la complicada operación de recolocación del cráneo en la columna, de la que Christopher Reeve sólo tenía un 50% de posibilidades de salir con vida, Robin Williams se presentó por sorpresa en la habitación del hospital haciéndose pasar por un proctólogo ruso dispuesto a "hacer un examen rectal a Superman", llamado Dr. Kosevich, un personaje con dificultades para hablar inglés que interpretó en la comedia Nine Months.

"Era un momento especialmente oscuro de mi vida y de repente abrió la puerta un tipo bajito con un gorro azul, bata quirúrgica y gafas que hablaba con acento ruso", contó después Reeve. 

"Me reí por primera vez desde el accidente. Mi viejo amigo me ayudó a saber que, de alguna forma, todo iba a salir bien", relató el más carismático Superman de Hollywood.

Una década después, Reeve moriría el 10 de cotubre de 2004 a los 52 años, tras enfrentar la lucha más grande de su vida.


Eternos amigos

En 1973, Robin Williams y Christopher Reeve fueron los dos únicos nuevos alumnos del programa avanzado de la prestigiosa escuela de arte dramático Juilliard de Nueva York, fundada el año anterior por John Houseman.

Ambos estudiantes y compañeros de cuarto se hicieron inmediatamente amigos, llegando a prometerse que si cualquiera de los dos alcanzaba la fama y el éxito profesional se encargaría de que el otro no pasara hambre.

En 1978 Reeves sería elegido para interpretar a Superman en la superproducción de Richard Donner y Williams debutó en la exitosa serie Happy Days en el papel de Mork, lo que le propiciaría su propio spin-off Mork & Mindy. Durante la década de los 80, los dos amigos alcanzaron ese éxito que se habían deseado mutuamente apenas unos años antes.