Islamabad.- El ex primer ministro paquistaní Nawaz Sharif fue reenviado al exilio en Arabia Saudí el lunes, poco después de haber vuelto al país, tras casi ocho años de forzada permanencia en el extranjero, con la intención de desafiar en las urnas al presidente Pervez Musharraf.
Este último fue precisamente quien el 12 de octubre de 1999, con un golpe de Estado incruento, destituyó a Sharif, quien estuvo al frente del gobierno paquistaní de 1990 a 1993 y de 1997 a 1999.

A su llegada a Islamabad, en donde Sharif aterrizó a primera hora del lunes con un avión de línea procedente de Londres, el ex primer ministro lanzó un primer desafío a Musharraf.

"Vuelvo a mi país con la intención de que salga de la anarquía en la que lo ha sumido la política de un solo hombre, el general Musharraf", declaró a la televisión paquistaní desde el aeropuerto.

Además, se negó a entregar su pasaporte a los policías y responsables de la lucha anticorrupción, que subieron a su avión con una orden de arresto. Tras haber sido puesto durante algunas horas en detención preventiva, fue "reenviado al exilio" en Arabia Saudí, anunció a la AFP un ministro que pidió el anonimato.

El hijo de Sharif, Hasan, declaró a la televisión británica Sky News que su padre estaba "decepcionado" por esta expulsión y que pretende regresar a su país "en cuanto sea posible".

El ex primer ministro fue "devuelto a Arabia Saudí conforme al acuerdo con Riad", concluído en 2000, explicó a la AFP el ministro paquistaní de Asuntos Religiosos, Ijaz Ul Hap. "No sólo ha puesto a Pakistán en un aprieto, sino también a Arabia Saudí", agregó.

Al anunciar su llegada al reino, la agencia oficial saudí SPA subrayó que Sharif llegaba "como huésped" tras haber pasado por Islamabad "violando su compromiso de no regresar a Pakistán y de renunciar a la acción política".

Las autoridades de Riad ya habían aconsejado a principios de septiembre a Sharif, quien partió el año pasado a vivir a Londres tras siete años de exilio en el reino saudí, que renunciase a su viaje a Pakistán.

Sharif había aceptado exiliarse durante diez años en Arabia Saudí al firmar un acuerdo en 2000 con Musharraf a cambio de que anulara una condena a cadena perpetua en su contra. Sin embargo, ese acuerdo fue invalidado a finales de agosto por la Corte Suprema, autorizándole de este modo a volver a Pakistán.

Musharraf ha decidido así correr el riesgo de contradecir la decisión de la más alta instancia jurisdiccional del país, siguiendo una estela de mutuos desafíos.

En julio, la Corte Suprema reintegró en su cargo a su presidente, el juez Iftikhar Muhammad Chaudhry, a quien Musharraf había destituido en marzo. Ese cese dio lugar a numerosas manifestaciones de hostilidad contra el gobierno pidiendo el fin de la "dictadura militar".

En cuanto a Sharif, desde el momento en que su avión aterrizó en Islamabad, un centenar de partidarios se enfrentaron con policías antidisturbios, que cargaron contra ellos y arrestaron a varios dirigentes de su partido, la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), escindida de la PML de Musharraf, llamada PML-Q.

La PML-N anunció la presentación de un recurso ante la Corte Suprema y denunció la "intromisión" de Riad en los asuntos de Pakistán, declaró a la AFP su portavoz, Siddiq ul Farooq.

Pakistán, una potencia atómica de 160 millones de habitantes, ha vivido más de la mitad de sus 60 años de existencia bajo dictaduras militares. Musharraf se enfrenta ahora a la peor crisis en sus ocho años en el poder.

Ante las elecciones presidenciales de septiembre u octubre y las legislativas de finales de 2007 o principios de 2008, Musharraf ha intentado negociar un acuerdo de coalición con la ex primera ministra, también en exilio, Benazir Bhutto (1988-1990 y 1993-1997).

A la debilidad del presidente contribuyen también los atentados de islamistas cercanos a Al Qaida, que causaron unas 250 muertes en los últimos dos meses, sobre todo en las zonas tribales del noroeste del país, donde Estados Unidos afirma que los terroristas de Osama Bin Laden reconstituyeron sus fuerzas junto a los talibanes afganos.