Universal
Beijin.- Con la promesa de fomentar un comercio exterior equilibrado, crear compañías chinas de dimensión global y, al mismo tiempo, atender los problemas de las divisiones sociales, la corrupción y el empeoramient o de las condiciones ambientales, el presidente chino Hu Jintao inauguró ayer el 17 Congreso Nacional del Partido Comunista, en el que se abstuvo de anunciar reformas políticas profundas.
En lo que denominó su "visión científica de desarrollo" para lograr una "sociedad armoniosa", Hu se refirió a una serie de principios ambigüos para respaldar el desarrollo económico, social y político.

Frente a la tendencia actual de crecimiento a cualquier precio, este concepto persigue, al menos en teoría, una "relación razonable entre el crecimiento económico, el aumento de la población, la utilización de los recursos y la protección del medio ambiente". Así, la economía deberá seguir desarrollándose de forma rápida, pero también sostenible.

Cabe señalar que la frase "visión científica del desarrollo" será acuñada por el Congreso en la Constitución del partido, junto con los lemas de Mao, Deng Xiaoping y Jiang Zemin.

En lo económico, Hu dijo que dos claves para reajustar la economía son ascender más rápido por la escalera tecnológica e independizar a la economía de las exportaciones y de la inversión. Este año, por primera vez, la economía china contribuirá más a la expansión global que Estados Unidos. "Esta es una tarea estratégica apremiante, vital para la economía nacional en su conjunto", sostuvo en su discurso ante los más de 2 mil 200 delegados que participaron en el primer día del Congreso, un evento que se prolonga una semana y se realiza cada cinco años para decidir las políticas a aplicar a futuro y dar la bienvenida a los funcionarios jóvenes que hayan asumido cargos de importancia recientemente.

Hu reiteró la promesa partidista de cuadruplicar para 2020 el producto per cápita registrado en China en 2000. También reafirmó el compromiso de su país para permitir que el yuan se mueva con mayor libertad, desmantelar gradualmente los controles de capitales del país y reducir el fuerte superávit en cuenta corriente de China, que según el Banco Mundial, llegará este año al 12% del ingreso nacional, ratio sin precedentes para una economía mayor.

Extender la prosperidad

El presidente se comprometió asimismo a extender la prosperidad a las zonas rurales del país, impulsar la industria de alta tecnología y reducir la dependencia de las exportaciones mediante un mayor consumo interno en China. Pero Hu reservó los términos más drásticos de su discurso a la necesidad de proteger el ambiente y conservar recursos, lo que según dijo era crucial para "la supervivencia y el desarrollo de la nación china". "Nuestro crecimiento económico se concretó a un costo excesivamente alto de recursos y para el medio ambiente", dijo, aunque sin mencionar iniciativas concretas. En materia de corrupción, Hu indicó que ésta representa una amenaza para la sobrevivencia del partido, cuyo monopolio sobre el poder insistió en mantener.

Hu, que comienza su segundo y último periodo como secretario general del partido, jefe de Estado y militar, habló de la controversia con Taiwán y propuso un acuerdo de paz que fue rechazado de inmediato por la isla.

"Con base en el principio de una sola China, dialoguemos para poner fin al estado de hostilidad entre ambas partes, alcanzando un acuerdo de paz", dijo Hu al partido y a la élite militar en el Gran Salón del Pueblo, en el centro de Beijing. El portavoz del gobierno de Taipei respondió con críticas al autoritarismo chino y rechazó el principio de que Taiwán es parte de China. "El pueblo de Taiwán puede ponerse junto al pueblo chino a favor de la democracia y derechos humanos, pero difícilmente puede negociar la paz con un gobierno que oprime el Tíbet, mata a sus propios ciudadanos y apoya al gobierno militar de Birmania (Myanmar)", dijo Hsieh Jyh-wey.

El gobierno de Taiwán no reconoce que es parte de China y tiene previsto un referéndum sobre el ingreso de la isla a la ONU bajo el nombre de Taiwán, para marzo de 2008. (Con información de `The New York Times')