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En la actualidad, los jóvenes consideran que vivir en unión libre con su pareja es la mejor forma de proteger un futuro matrimonio del divorcio, según indican resultados de una investigación realizada en la Universidad de Michigan (UM)
El estudio, encabezado por la socióloga Pamela Smock, del Instituto de Investigación Social de la UM, señala que la cohabitación pre-matrimonial, que por mucho tiempo se ha visto como amenaza a la institución del matrimonio, es la modalidad que eligen los adultos jóvenes para evitar el fin temprano de éste, pero no lo sustituye.

Las conclusiones que se publican en el boletín mensual del Consejo Nacional de Relaciones Familiares de la UM, son resultado de entrevistas realizadas a más de 350 adultos jóvenes en el Medio Oeste de Estados Unidos, provenientes de diferentes clases sociales y grupos étnicos.

Los participantes fueron clasificados por su origen étnico o raza: latinos, blancos y afroamericanos.

Otro criterio fue sus ocupaciones: asistentes sociales, meseros, electricistas, maestras, enfermeras de servicio a domicilio, guardias de prisión, estudiantes de tiempo parcial, empleados de ventas y paralegales y desempleados.

En su mayoría, vivían con alguien o lo habían hecho cuando les hicieron las entrevistas.

"Todos tenían alguna historia de divorcio que sacaron a relucir. Ya sea sus padres, sus familiares, sus amistades, o ellos, habían recurrido al divorcio, y casi la mitad de los entrevistados no había crecido al lado de su padre y su madre biológicos", explicó Smock.

Sobre la base de esas experiencias "los adultos jóvenes tienen muy claro que el matrimonio puede ser frágil y quieren hacer todo lo posible para evitar un fracaso matrimonial, y para muchos esto significa la cohabitación antes de que consideren casarse".

Las razones de apoyar la unión libre para llegar a un matrimonio "a prueba de divorcio" se concentró en tres aspectos que la investigadora clasificó como: Calcetines y pasta dental, prueba de conducir y antídoto seguro del divorcio.

En la primera de ellas explica que vivir juntos es la mejor forma de descubrir a la "persona real" y decidir si son compatibles a largo plazo.

En la segunda, que "es una forma inteligente de obtener información y decidir si se quiere el casamiento" y en la tercera que "no casarse es la única garantía que hay de que no se terminará con un divorcio".

Smock afirmó que la cohabitación prematrimonial sirve para descartar los matrimonios que tendrían menos probabilidades de éxito, "y esta es una idea firme y clara en voces de adultos jóvenes entrevistados, muchos de los cuales estaban convencidos de que vivir juntos es la mejor forma de mantener a raya el divorcio".

El estudio mencionó que en una investigación de los sociólogos Larry Bumbass y Jim Sweet de la Universidad de Wisconsin, encontraron por primera vez el valor que los jóvenes dan a los `divorcios prematrimoniales.

Sin embargo, la idea perdió atractivo por un tiempo cuando el debate acerca de la cohabitación se centró en si ésta erosionaba la institución del matrimonio, agregó Smock.