Viena, Austria.- El papa Benedicto XVI rindió el viernes solemne tributo a las víctimas del genocidio judío y manifestó su ``tristeza, arrepentimiento y amistad'' al pueblo judío al iniciar una peregrinación de tres días a Austria.
Debajo de una lluvia persistente, el pontífice de origen alemán se sumó al rabino principal de Viena, Paul Chaim Eisenberg, en una oración silenciosa frente a un austero monumento que conmemora a los 65.000 judíos vieneses que murieron en los campos de concentración nazis y otros quemados en el siglo XV por no querer convertirse.

Poco antes, Benedicto dijo a la prensa durante su vuelo a Austria que la escala de su periplo en la Judenplatz, o la Plaza Judía, de Viena tenía el propósito de expresar ``nuestra tristeza, nuestro arrepentimiento y nuestra amistad al pueblo judío''.

En 1938, la comunidad judía de la ciudad era una de las más numerosas y vibrantes con 185.000 miembros. Hoy quedan menos de 7.000.

Aludiendo al pasado nazi de la nación, el presidente Heinz Fischer admitió al recibir al Papa que Austria tenía ``horas oscuras en su historia''.

Benedicto, en su séptimo viaje al exterior en su papado de poco más de dos años, manifestó su aprecio por este país de mayoría católica, y dijo a los austríacos que tenía ``una vívida impresión de estar en casa entre ustedes''.

``Este espacio cultural en el corazón de Europa trasciende fronteras y conjuga ideas y energías de varias partes del continente'', dijo el pontífice a Fischer, al canciller federal Alfred Gusenbauer y otros dignatarios.

Pero Benedicto, que visitó y estuvo de vacaciones varias veces en Austria cuando era cardenal, enfrenta un desafío: muchos creyentes austríacos, disgustados por los escándalos sexuales de religiosos y profundamente resentidos por un gravamen para la Iglesia impuesto por el gobierno, se han alejado.

El viaje del pontífice pone de manifiesto las dificultades que el Vaticano enfrenta en Europa, donde las catedrales se ven vacías mientras los fieles, desilusionados, se preguntan sobre la relevancia de la fe en el siglo XXI.