La Jornada
Hermosillo, Son.- "Mi vida debe mostrarles que el perdón es más poderoso que cualquier arma en el mundo", expresó hoy Kim Phuc Phan, cuya fotografía se hizo famosa mundialmente en los años 70, pues en ella se veía a una niña de nueve años de edad, desnuda y corriendo en una carretera, luego de un ataque con napalm del Ejército de Estados Unidos a una localidad de su país natal: Vietnam.
"Cuando vean mi fotografía y a esa pequeña corriendo en la calle gritando y llorando no piensen que es por miedo o dolor, por favor piensen que llora por la paz", pidió Phuc Phan al participar en el cuarto Congreso Internacional de los Derechos de los Niños que inició ayer en Hermosillo con el fin de difundir la problemática que enfrentan los menores, como primeras víctimas en la pobreza y la desintegración familiar.

En su conferencia magistral dijo que "hace algunos años yo era una víctima de la guerra, la gente buscaba la forma de ayudar y ahora esa niña está lista para dar nuevas enseñanzas; la niñez del mundo son nuestro futuro, si queremos salvarlo debemos empezar con ellos", señaló la principal promotora de Kim Foundation, la agrupación que lleva su nombre y busca defender los derechos de los niños en países en conflicto.

Phuc Phan agregó que la famosa fotografía le dejó tres valiosas enseñanzas: la del amor, que tuvieron hacia ella los periodistas que la llevaron a un hospital; la del perdón, para poder seguir adelante con su vida; y la de una misión, que es la que desarrolla al combatir el abuso de los niños.

"Esta foto ayuda a cambiar la manera en que la gente veía la guerra de Vietnam y todas las guerras, también cambió mi vida para siempre; el napalm es la historia más terrible de dolor que se pueden imaginar, es quemarse con gasolina por debajo de la piel", dijo y recordó que tres días después fue localizada inconciente por sus padres en un hospital, en una habitación aislada. (La Jornada)

Esta historia se ilustró hoy con videos que muestran desgarradoras imágenes de Kim y su familia; así como su participación en 1996 en la celebración de Memorial Day en Washington, Estados Unidos, y la interpretación de un pequeño fragmento de una melodía en su idioma natal.

"El amor me ayudó a recuperarme, a veces sentía lástima de mí misma"; dijo, ya que pensaba que no tendría la oportunidad de formar una familia como la que ahora tiene con su esposo y sus pequeños Thomas, de 13 años, y Steven, de 10.

Nacionalizada canadiense, la conferencista promueve la educación como la principal herramienta para fortalecer el futuro de los niños y aplicar en la vida diaria: amor, perdón, esperanza, fe y valores; "ahora trabajo con mi foto para bien, esa es mi decisión, es un símbolo de la guerra, pero mi vida es un símbolo de amor".