DPA / Sebastián Fest
Estados Unidos está atravesando una de las peores crisis económicas de su historia, pero el poder de su televisión permanece intacto. Tanto, que podría ser decisivo para disminuir las posibilidades de Madrid, Rio de Janeiro y Tokio en su lucha con Chicago por ser sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Los cuatro proyectos de candidatura ya están en Lausana, son definitivos, los detalles técnicos no pueden ser cambiados. La carrera, así, ingresa en su fase más sutil y política, en sus meses más tensos.

Meses en los que el Comité Olímpico Internacional (COI) se debatirá entre privilegiar su seguridad financiera o atenerse a una exigencia de independencia y limpieza que ya quedó en entredicho en anteriores carerras por sedes olímpicas.

El búlgaro Ivan Slavkov fue expulsado del COI en 2005 tras revelar un programa de televisión que estaba dispuesto a vender su voto en favor de una candidata.

Pero aún fue más fuerte el terremoto causado unos años antes por el escándalo en la concesión de la sede de los Juegos de Invierno a Salt Lake City. Seis miembros fueron expulsados tras constatar una comisión de investigación que recibieron regalos y dinero por parte del comité organizador.

Los derechos de televisación siempre se otorgaron antes de elegirse la sede de los Juegos. Primero se negociaba el precio, y recién después se exhibía la mercancía.

Pero para 2016 todo podría ser diferente. La NBC, hasta ahora titular de los derechos televisivos norteamericanos, y las empresas rivales como FOX y ESPN/ABC, amenazan con pagar menos por los derechos de televisación en caso de que Chicago no sea designada sede. La medida son los 2.200 millones de dólares que NBC pagó por los Juegos de Vancouver 2010 y Londres 2012.

El COI, que no es ajeno a la crisis económica mundial, y que tiene en el mercado de Estados Unidos a su principal fuente de financiación, admite que aún no sabe qué hacer.

"La decisión de iniciar negociaciones por los derechos de televisación de los Estados Unidos para los Juegos de 2014 y 2016 se basará en las condiciones del mercado estadounidense en los próximos meses", dijo a dpa Sandrine Tonge, portavoz del COI.

¿Y cuándo se tomará la decisión? "No hay un plazo definido para hacerlo", reconoció Tonge.

Si el COI sigue su conducta habitual y otorga los derechos antes de conocerse la sede, que será elegida el 2 de octubre en Copenhague, habrá preservado su imagen, pero perderá dinero. Si posterga la decisión para cuando los Juegos de 2016 tengan ya nombre, cada voto a favor de Chicago podrá ser sospechado de apuntar más que nada a mantener la salud financiera del COI con los dólares de la televisión estadounidense.

La candidatura de Madrid prefiere ser prudente al hablar del tema.

"No sé decir si es una decisión que sea mejor o peor", admitió a dpa Mercedes Coghen, máxima responsable de Madrid 16. "Yo confío siempre mucho en las comisiones del COI, porque cada vez tienen más experiencia en lo que pasa", añadió.

"Creo que todo lo que se hace tiende a un equilibrio entre lo que son las necesidades económicas para mantener el mundo olímpico y la necesidad de mantener el espíritu olímpico", insistió Coghen.

Se entiende la prudencia de la ex jugadorade hockey: cualquier palabra fuera de lugar podría ofender a los 115 miembros del COI, que son los que eligen la sede en votación secreta.

Aunque nadie le gana a Río 2016 en cuanto a precauciones y palabras medidas.

"Rio 2016 no contactó al COI por este tema y no se pronunciará sobre él, porque las ciudades sede no participan en las negociaciones sobre derechos de TV", dijo a dpa un portavoz de la candidatura que aspira a llevar los Juegos por primera vez en la historia a Sudamérica.

Tokio no coincide con Río. Los responsables de la postulación japonesa apoyan "de corazón" cualquier decisión que tome el COI, pero se permiten hacerle una sugerencia al organismo que preside Jacques Rogge, que tiene también una complicada situación con la venta de los derechos para Europa.

"Los Juegos en la vibrante capital japonesa ofrecerían un gran acceso a la creciente audiencia televisiva asiática, que es clave para muchos patrocinadores y le ofrece al COI la posibilidad de incrementar sus ingresos por televisión", analizó a dpa Mihoko Nakagawa, responsable de comunicación de la candidatura.

Tokio va más allá y ofrece cifras. Compara los 2.000 millones que pagó la NBC por los Juegos de 2010 y 2012 "para un mercado de 400 millones de personas", con los "sólo 370 millones pagados por la televisión asiática para un mercado de 3.000 millones de personas".

"Se ve claramente dónde esta el potencial futuro de los Juegos", remató Tokio 2016, desmintiendo la imagen de tímidos de los japoneses y enviando un claro mensaje a sus tres rivales y, sobre todo, al atribulado COI.