LA JORNADA
Roma, Italia.- "El amor pasa por el estómago." Esta vieja máxima cobra vigor todos los años poco antes del día de San Valentín. En Italia, el país de los amores pasionales y la cocina deliciosa, es costumbre, por eso, preparar algo especial para celebrar a los enamorados.
Los expertos cuentan con todo tipo de consejos acerca de cómo preparar una cena romántica para no alegrar sólo a los ojos y al estómago, sino también para aumentar la pasión. El diario La Repubblica publicó hace poco una receta especial: Risotto con pétalos de rosa.

La rosa es considerada desde tiempos ancestrales la flor de la diosa del amor, Venus. Pero pocos saben que también puede cocinarse. Se recomienda hervir primero el arroz en una infusión de rosas y luego decorar el plato con pétalos frescos y aromáticos.

Sin embargo, las recetas no tienen que ser siempre tan complicadas para lograr su objetivo: una ensalada simple de apio y puerro tiene, al parecer, propiedades afrodisiacas.

Los monjes lo saben hace tiempo: la mezcla explosiva se encuentra en el archivo de numerosos monasterios, porque al parecer promueve "los pensamientos impuros". El apio, con su composición similar a la insulina, estimula las glándulas y el metabolismo; si bien nunca pudo ser comprobado científicamente de forma unívoca que sea afrodisiaco, siempre se le atribuyeron poderes eróticos. Al parecer, provoca pasiones y cura la frigidez en las mujeres. El puerro es rico en ácido fólico, que ayuda a mitigar la depresión.

Mejor rendimiento

El famoso amante Giacomo Casanova (1725-1798) sabía bastante de erotismo en la cocina; le gustaba consumir chocolate caliente y derretido, que según creía le aseguraba un mejor rendimiento en sus aventuras amorosas. Los efectos estimulantes del chocolate tienen explicación científica: contiene feniletilamina, una sustancia que se encuentra en mayores cantidades en la sangre cuando nos enamoramos. Tiene efectos parecidos a estimulantes, como la dopamina y la adrenalina, y aumenta el pulso. Por eso, los expertos italianos recomiendan para San Valentín una fondue de chocolate con frutas repletas de vitaminas, como fresas y kiwis.

Y luego están, como siempre, los clásicos de San Valentín: ostras, champagne y caviar. Sin embargo, no siempre tiene que ser tan caro. En sus "recetas inmorales", el escritor español Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003) alaba especialmente al pan y el tomate como afrodisiacos. Con aceite, ajo y sal, esta Bruschetta al pomodoro es una de las entradas más tradicionales de la cocina italiana. Las parejas no tienen que ser demasiado creativas para consumir un plato afrodisiaco.

Si a esto se le agrega un poco de vino tinto, la noche está salvada. Esto ya era sabido por el autor romano Publius Terentius Aferunos 200 años a C, cuando escribió: Sine Cecere et Baccho friget Venus, es decir: El amor languidece sin vino y pan.