Redacción
Es nativo de la cuenca del mar Mediterráneo. Entre los romanos era conocido como rosmarinus, nombre al que en un principio se le dio la interpretación de rocío marino. Sin embargo, actualmente existe la versión de que esta denominación esté formada por los vocablos griegos rhops, que significa arbusto, y myrinos, es decir, aromático.
Este pequeño arbusto, que actualmente se cultiva en casi todo el mundo, fue consagrado a Venus desde la antigüedad como símbolo del amor, la felicidad, la salud y la alegría.

Cuentan que un famoso herbolario francés, de nombre Maurice Mességue, se refería al romero como "la hierba milagrosa que restaura la juventud", y por esta razón lo recomendaba a las personas ancianas.

Y es que el romero es una hierba revitalizadora que relaja los nervios, estimula la digestión y fortalece el corazón. Además, es una de las plantas con más antioxidantes, debido a su ácido rosmarinico.

Tradicionalmente ha sido utilizado también como antiespasmódico, analgésico, aperitivo, antiséptico y tónico; sus propiedades son innumerables y bien conocidas desde tiempos atrás.

En la cocina, da a los guisos y asados un agradable sabor y olor a campo. Por esta razón, puedes añadirlo a los platillos de carne, especialmente de cordero y cerdo. A una ensalada variada, unas cuantas hojitas de romero espolvoreadas le darán un toque de sabor mediterráneo.

De igual modo, el romero es ideal para aromatizar aceites y vinagres. Las hojas del romero transmiten limpiamente su sabor y, combinadas con otros alimentos, pueden dar lugar a nuevos matices para el disfrute del paladar.

Chuletas al romero
Ingredientes
* 2 limones grandes (sólo el jugo)
* 4 cucharadas de azúcar
* 1 diente de ajo, machacado
* 20 aceitunas verdes, rellenas de pimiento
* 2 ramas de romero fresco, troceado
* Laurel, tomillo y mejorana, al gusto
* Sal y pimienta, al gusto
* 8 chuletas de cerdo

Procedimiento

Mezcla en un tazón el limón, el azúcar, el ajo machacado, las aceitunas, el romero, el laurel, el tomillo y la mejorana; agrega sal y pimienta al gusto. Unta esta mezcla a las chuletas y déjalas macerar por unos 30 minutos.

Coloca todo en un refractario para horno y tápalo con papel aluminio; hornea a 200 grados centígrados (400 grados Fahrenheit) por 35 minutos, aproximadamente. Destápalo y deja por otros 15 minutos para que se doren ligeramente. Sírvelo con todo y sus jugos.