Brenda Delabra / Vanguardia
Saltillo, Coah.- La familia Rodríguez Melgar abrió las puertas de su hogar a Vanguardia para remembrar los inicios del lanzador zurdo Héctor Daniel Rodríguez, además de compartir anécdotas de la familia que ha apoyado completamente a uno de los cinco abridores de la temporada 2008.
"Me sé este camino con los ojos cerrados", es la frase con la que la señora María del Refugio Melgar, mamá del zurdo Héctor Daniel Rodríguez recuerda cada uno de los pormenores en la vida de su familia, principalmente los inicios en el beisbol de su hijo menor, que venciendo adversidades ha logrado colarse al beisbol profesional en México, y cada día se prepara más para alcanzar su máximo sueño: Grandes Ligas.

Un camino de más de cuatro kilómetros son los que Daniel recorría de la mano de María del Refugio Melgar para llegar al parque de la Liga Recursos de Culiacán; la salida de su casa ubicada en la colonia Flores Magón, era 20 minutos antes de la hora de entrenamiento o en su defecto del encuentro del día.

Los primeros retos eran salir de la colonia que aún luce sin calles pavimentadas, más que la entrada principal, para luego cruzar el vado, a veces seco, polvoriento y con hierba, en otras saltando sobre unas enormes piedras, para evitar mojarse y llegar a su compromiso, continuando con el recorrido por la ciudad, hasta llegar al parque.

"Yo me venía con Dany por toda la orillita, hacíamos como 20 minutos, caminábamos muy rápido. empezó en la liga a los cuatro años, a veces yo no sabía ni qué; porque yo trabajaba y a veces ni para el camión. Nos íbamos por todo el vado, y le decía yo al Dany `no me pidas nada, porque no puedo'", recordó María del Refugio sentada en el sillón de su casa.

Además no había ruta alguna que los llevara hasta el parque, y el que los dejaba cerca había que tomarlo lejos de casa, pero uno de los contratiempos más importantes era el dinero, ya que en ocasiones no podían darse el lujo de subir a un camión.

Luis Fernando, Marco Antonio y Héctor Daniel, sufrieron la ausencia de su padre, por lo que la señora María del Refugio hizo grandes sacrificios trabajando a diario de domingo a domingo como comisionista de ventas, todo con tal de que a sus retoños no les faltara nada.

Al paso del tiempo los hermanos mayores crecieron y Luis Fernando se dedicó a trabajar y estudiar, sacrificando su gusto por el beisbol, ya que también le gustaba jugar, pero su responsabilidad fue diferente.

"Siempre nos ha tocado vivir cada etapa de su vida y yo te podría decir que como padre de familia, hemos estado con él más que nada gozando porque pocas veces nos ha hecho sufrir, ha sido un muchacho exitoso jugando y también en la escuela, en su vida personal, siempre da buenas cuentas", dice orgulloso de su hermano menor.

El gusto que Héctor Daniel agarró por el rey de los deportes no fue una casualidad, a los cuatro años tenía un gusto por jugar con las pelotas de beisbol situación por la que Luis Fernando y doña María del Refugio decidieron inscribirlo en la liga donde la convivencia familiar y apoyo a los peloteros era la mejor.

"Casi, casi él ni sabía a qué iba, iba a masticar el guante, a voltear para todos lados y decía no, es que me lo van a golpear, vamos a meterlo a otra cosa o no sé", recordó Luis Fernando.

Con el paso del tiempo las habilidades de "El Dany" se descubrieron y con gran gallardía se desempeñó como outfiel, claro, sin dejar de masticar y romper sus s, pero sacando la casta por su equipo, ya que en cada turno al bat conectaba hit y también se volaba la barda, siendo un aguerrido corredor para robarse las bases todo con el fin de sacar la carrera.

Sus actuaciones en cada encuentro eran sensacionales, tanto que ganó el reconocimiento de sus compañeros y sus familias.

"La misma gente de su equipo decía que Dany ganaba los juegos solo, porque bateaba, pegaba jonrones, fildeaba y hasta pitcheaba, en una ocasión contra Tres Ríos le tiraron un batazo al filder central y nada más vi que voló y out, le tocó batear y pegó jonrón, iba ganado por una carrera, y ya quedaban como una o dos entradas y le `dicen vete a pitchear' y sacó los outs", narró Luis Fernando emocionado.

Con la algarabía que permanecen los recuerdos, Héctor Daniel como todos los días ayudó a su mamá y hermano a servir el desayuno, compartiendo además los momentos más significativos que les ha otorgado el beisbol, pero principalmente el agradecimiento por el apoyo brindado durante toda su vida.

"Si a veces se sufre dejar la familia, económicamente también, pero a final de cuentas todo tiene un precio y gracias a Dios hemos salido adelante. Por una parte es mi manera de agradecerles y decirles que lo que hicieron por mí ha valido la pena y siempre he estado agradecido con ellos, porque desde chiquito me han apoyado en todo, estoy y estaré siempre muy agradecido con ellos", fueron las palabras del lanzador.

La infancia de los tres Rodríguez Melgar no fue fácil, como tampoco lo fue enfrentar cada día en el que su mamá faltaba en la casa para darles todo, una educación y no precisamente en la escuela, sino infundir los valores de sencillez, liderazgo, lucha, entrega y responsabilidad por cada una de sus actividades.

Aunque siempre era difícil hacer un gasto extra en golosinas, juguetes o algún capricho de sus chicos, la dificultad económica no impidió que Daniel tuviera un domingo familiar como sus amigos.

"No se me olvida un domingo que Dany estaba como de siete años, yo quería llevarlo al parque, pero trabajaba los domingos, y un domingo dije no voy a trabajar, y lo agarré y me lo llevé al parque le dije: `Dany, pídeme lo que quieras', porque siempre lo andaba regañando y diciendo no me pidas porque no puedo, ese día lo subí los juegos, le compre nieve, fue un día muy bonito".

El ímpetu que María del Refugio destella cuando habla, es un ejemplo para los suyos que, sin tener la figura paterna, se formaron como hombres de bien y exitosos, como lo es Héctor Daniel, de quien no se pierden ni un solo partido por radio cuando está en temporada con Saraperos.

"Estoy rezando, siempre bien nerviosa y pongo el radio para estar al tanto de cómo juega".

-¿Cómo vivió el debut con Culiacán?-

"Muy emocionante cuando lo vi pasar en la inauguración, pero a la vez mucha presión porque es su gente, es su ciudad y todo mundo estaba atento de él", comentó la madre con los ojos iluminados por la satisfacción que su hijo menor le ha dado a través del deporte.

Para la familia de Héctor Daniel no hay ni habra mayor recompensa: "Es un orgullo ver que él está creciendo, es lo que más he deseado en la vida, ojalá Dios quiera que llegue a Grandes Ligas", es el mayor deseo expresado por la mujer que le dio la vida y sus hermanos, que con la sabiduría que les ha dado el tiempo hacen de esta familia todo un ejemplo.

LAS MANILLAS

* Cuando inició en el beisbol acostumbraba morder las manillas, viendo pasar el juego hasta que despertó para ser un gran outfiel.

* Su primer guante lo perdió a los 8 días de que su mamá se lo compró, no supo dónde lo dejó.

* En sus inicios en la Liga Recursos, Héctor Daniel solía morder las correas de su guante, tanto que terminaba rompiéndolos muy seguido.


COLECCIONA

* Cosas que tengan que ver con el beisbol, como figuras de peloteros, gorras, dos pelotas: una firmada por todos sus compañeros de Saraperos, una más por los de Tomateros, los guantes que ha utilizado durante su carrera, y la cenefa de su cuarto es alusiva al rey de los deportes; tiene como principal figura un pitcher zurdo.


LA ANECDOTA

* "Me acuerdo que una vez compré un carrito, jugaron contra una liga que no conocíamos y Recursos ganó el juego, todos estábamos adentro celebrando, cuando salimos encontramos todos los carros apedreados, no les gustó que les ganaran. Me acuerdo que a algunos carros les rompieron todos los vidrios y el mío lo encontré todo golpeado", recuerda su mamá María del Refugio Melgar.

UNIDAD

* "Lo más representativo para mí como familia es que nosotros siempre nos hemos mantenido unidos a pesar de las adversidades, a pesar de que no estuvo el papá, siempre nos hemos mantenido muy unidos, siempre alegres, todo el tiempo vinculados al deporte. Mi mamá siempre en el trabajo todo el día va y viene, nos atiende siempre, atiende al nieto y siempre lo que mantenemos es alegría, buena vibra", recalca Luis Fernando Rodríguez.

EN LA ENFERMEDAD

* "una vez el Dany se me enfermó de los bronquios, el vado tenía agua y lo cargué, me fui por las piedras para ir con el doctor.Me dijo que le pusiera media inyección y yo por la preocupación se la puse toda, le hablé asustada al doctor y el pregunté que si no le iba a pasar nada, y me contestó `no señora sólo va a dormir mucho'", platica María del Refugio Melgar de su hijo.


MAYOR DESVELO

* "Una vez no llegué a dormir, me fui de fiesta y me amaneció y claro, los regaños después, es normal porque se preocupan. Pero a veces dices ya es muy tarde, no le aviso porque la voy a despertar", confiesa Héctor Daniel Rodríguez.