Julio Godínez
México, D.F.- Alrededor de seis meses fue lo que tardó en llegar en 1998 el medicamento Sildenafil a México, la pastilla azul que le ha cambiado la vida a millones de hombres en todo el mundo, mejor conocida por su nombre comercial: viagra.
La popular pastilla, motivo de escepticismo en un principio, fue patentada, de acuerdo con el laboratorio desarrollador, en 1996. Pero fue hasta el 27 de marzo de 1998 cuando se registró en la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos como medicamento para tratar la disfunción eréctil.

El desarrollo de la droga no fue ex profeso para tratar la disfunción. "Fue algo muy gracioso, porque durante el estudio del medicamento, pensado para tratar la hipertensión arterial, se veía que las cifras de la presión arterial no las bajaban como ellos lo pensaban, pero los pacientes ya no devolvieron las tabletas", asegura el doctor Martín Cruz, uno de los primeros urólogos que prescribió viagra en nuestro país.

Antes del viagra no existían ningún medicamento que produjera erección. Había exclusivamente medicamentos que se inyectaban, pero no todos querían o no todos estaban dispuestos a inyectarse.

La llegada del medicamento a México fue en forma de estudio, el doctor Cruz recuerda que "nos presentaron el estudio sobre que existía este medicamento para la erección, pero no solamente nos presentaron el estudio, nos dieron el medicamento para que nosotros mismos lo probáramos, ya fuera con nuestros pacientes o en algunas ocasiones nosotros como médicos que teníamos ese problema pues también lo probamos".

Existen actualmente otro tipo de medicamentos además de la pastilla azul. "Hay medicamentos que su vida media es un poquito más prolongada, otro es que la potencialidad del medicamento es mejor, hay pequeñas variantes, pero la raíz es exactamente la misma", señala el especialista.

Actualmente los mexicanos ya piden el medicamento gracias a toda la información que existe en papel y en la red y el veto de este tema parece haber quedado atrás.

"Culturalmente el viagra se podría equiparar a la píldora anticonceptiva, en el caso de las mujeres", sostiene el especialista. "Recuerdo que en el Time salía una analogía, donde una muchacha le preguntaba al señor: ¿te tomaste la píldora? En alusión a que ella quería una buena erección".

--Un caso mexicano

Marcelo Fernández Ríos, de 52 años, es uno de los 600 mil mexicanos que usan continuamente tratamientos para problemas de erección. Él pertenece al 60% de los pacientes del país que usa la pastilla azul.

De acuerdo con Fernández Ríos el uso del Viagra le ha "cambiado la vida completamente". Y recuerda que, "yo visité al doctor por un problema prostático renal, y en la entrevista salió el tema del problema de erección, me recomendó el medicamento y aquí estoy, tomándolo desde hace ocho años".

El paciente asegura que el uso de la pastilla sólo trae efectos colaterales como es enrojecimiento del rostro, mareos breves. Pero sí hay que tener en cuenta que quienes sufren de presión arterial tienen que ser supervisados por su médico.

Un dato curioso es que no sólo los adultos utilizan actualmente el Viagra, también se receta, de acuerdo con el doctor Cruz, a niños con hipertensión pulmonar, en dosis, por supuesto, más reducidas.

Por último Martín Cruz prevé que el uso del Viagra, en corto plazo, se volverá tan común como el de la aspirina.