LA JORNADA
México, D.F. .- A fin de cumplir con lo dispuesto por el Reglamento de Espectáculos del Distrito Federal, desde el próximo domingo, la empresa de la Monumental Plaza México iniciará la temporada veraniega de novilladas del año en curso, porque si no lo hiciera perdería automáticamente la licencia de funcionamiento que le permite regentear ese lugar. O sea, que no reabrirá el negocio por vocación sino porque no le queda de otra.
Para el cartel inaugural está comprado -pero todavía no anunciado- un encierro de la ganadería tlaxcalteca de Vicencio, que estuvo largo tiempo en receso debido a que su ex propietario Rafael Cervantes se involucró en un oscuro episodio de nota roja a raíz del cual abandonó el país, dejando a su hato en el abandono. Ya se verá qué hizo con éste su nuevo dueño, un señor de apellido Mena, del que poco o nada se sabe.

En cuanto a los aspirantes a matadores que se vestirán de luces para realizar el paseíllo, los empresarios Rafael Herrerías y Víctor Leal no han dado, por supuesto, ninguna noticia. No sería raro que ni siquiera ellos mismos hubiesen esclarecido ese misterio. Por eso la México, su público y su fiesta están como están.

Salvar el embudo

La reapertura del coso de Insurgentes servirá, sin embargo, entre otras cosas, para reactualizar la petición que los Bibliófilos Taurinos de México le turnaron, meses atrás, al jefe del Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, rogándole que declare "monumento histórico" al embudo de cemento construido en 1945-46 por el visionario libanés Neguib Simón. Ello con el obvio propósito de impedir que la plaza de toros más grande y cómoda del planeta sea convertida en un centro comercial.

Sería muy bueno que, a efecto de fortalecer su iniciativa, los Bibliófilos y otras asociaciones de profesionales y aficionados recabaran firmas cada domingo, entre los asistentes a las novilladas, para aumentar la presión sobre Ebrard Casaubon.

De igual modo, será interesante averiguar si con motivo de los festejos chicos, la empresa de Herrerías y Leal dotará de nuevos uniformes a los trabajadores del callejón y del ruedo, los abnegados monosabios, que desde hace dos años salen a trabajar con la misma ropa, ya que sus patrones incumplen con lo estipulado en el contrato colectivo de trabajo. Éste será un tema que, sin duda, mucho dará de qué hablar.