Moscú, Rusia.- El holandés Guus Hiddink, que ha conducido milagrosamente a Rusia a la Eurocopa 2008, se ha convertido en los últimos años en un trotamundos del fútbol a imagen y semejanza del legendario técnico serbio Boran Milutinovic.
"Hemos tenido suerte", confesó Hiddink al término del partido disputado el miércoles por la selección rusa en Andorra (0-1), pírrica victoria que le dio a su equipo el pase al torneo continental.Así le definen muchos de sus rivales -"un hombre con suerte"-, pero no sólo la fortuna puede explicar uno de los mejores historiales como entrenador de las últimas décadas.Hiddink, de 61 años y conocido como "el holandés errante", llegó a Rusia hace apenas un año con el objetivo de sacar al fútbol ruso del pozo en el que se encontraba sumido desde la retirada de futbolistas como Mostovói y Karpin.El holandés se encontró con una nueva generación de futbolistas jóvenes aburguesados por unos sueldos desorbitados, similares a los vigentes en las ligas italiana y española.No faltaron las voces en Rusia -entre ellos el entrenador del campeón de liga (CSKA Moscú), Valeri Gazzáev- que criticaron la decisión de contratar, por vez primera, a un entrenador extranjero para el puesto de seleccionador nacional."Sólo ha venido a por el dinero", señalaban, no en vano su sueldo asciende a dos millones de dólares anuales y únicamente ha aparecido por Moscú unas semanas al año.Pero, sus artes psicológicas no conocen de fronteras y, como hiciera antes en Corea del Sur y Australia, ha inculcado a los futbolistas rusos la "mentalidad ganadora holandesa".Curiosamente, el cosmopolita Hiddink estuvo a punto de entrenar a Inglaterra, a la que Rusia ha dejado sin Eurocopa, pero la federación inglesa llegó cuando el holandés ya había alcanzado un acuerdo con los rusos.La Eurocopa de Austria y Suiza será su cuarto torneo internacional de naciones como seleccionador, hazaña al alcance de muy pocos.En su primera etapa como seleccionador, Hiddink condujo a "naranja mecánica" a las semifinales del Mundial de Francia 1998, aunque los brasileños estuvieron más acertados en la tanda de penaltis y dejaron a los holandeses fuera de la final.Curiosamente, su mayor éxito lo obtuvo con la modesta Corea del Sur, al frente de la cual alcanzó las semifinales del Mundial organizado conjuntamente en 2002 por surcoreanos y japoneses.Un gol de Ballack impidió que Corea del Sur disputara la final frente a Brasil, pero antes los pupilos de Hiddink habían derrotado a Portugal, Italia y España, en una de las trayectorias mundialistas más extraordinarias que se recuerdan.Que le pregunte también sobre Hiddink a los futbolistas australianos, a los que llevó en 2006 en volandas a su primer Mundial en más de 30 años.Los "Socceroos" alcanzaron los octavos de final en el Mundial de Alemania y sólo un penalti pitado en el último minuto por un árbitro español les impidió dar la sorpresa frente a Italia, a la postre campeona mundial.Sólo el tiempo dirá si Hiddink será capaz de llevar a Rusia al Mundial de Sudáfrica 2010, con lo igualaría el récord de Milutinovic, ya que el serbio participó como entrenador en cinco Copas Mundiales.Al igual que el serbio, Hiddink, que habla de fútbol coloquialmente de forma que lo puedan entender hasta los niños, domina el holandés, alemán, inglés y español, lo que le permite sentirse en casa en cualquier rincón del planeta.Lejos quedan sus grandes logros como entrenador de club, como cuando conquistó la Copa de Europa en 1988 con el PSV Eindhoven o la Copa Intercontinental con el Real Madrid en 1998.Un muestra del carácter de Hiddink, cuyo padre ayudó a los judíos perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial, ocurrió en febrero de 1992 cuando era entrenador del Valencia.Ese día, el técnico holandés ordenó a un empleado del club valenciano que retirase de las gradas una bandera nazi, al considerar que incitaba a la violencia, bajo amenaza de no iniciar el encuentro.