Sylvia Georgina Estrada
¿Por qué es importante preservar el templo? Se le pregunta al padre Fernando Aguirre, quien dirige la parroquia desde hace más de tres años. Su respuesta no le da prioridad a la historia, la arquitectura o la belleza, sino a la gente de General Cepeda.
Apasionado de la historia, el padre Fernando recurre a un pasaje que leyó del diario de fray Juan Agustín Morfi, en donde describe su viaje con el caballero Teodoro de Croix en 1777.

"El padre Morfi describe la Hacienda de Patos como una de las más bellas de América, pero dice que hay comunidades alrededor donde la gente nace pobre, vive hasta edad avanzada y muere pobre. Han pasado cerca de 300 años y todo sigue igual, sin expectativas de progreso, hay gente que nace pobre y muere pobre", comenta el sacerdote, quien hace dos años le dio vida al patronato "Vecinos de la Hacienda de Patos" con el fin de restaurar el templo.

"La gente necesita reconocer sus raíces, sentirse orgullosa, participar con mano de obra o con materiales en la rehabilitación, el templo es de ellos", dice.

Añade que la iglesia puede ser detonante del turismo, que puede traer más recursos a la comunidad.

María Antonieta Oyervides, historiadora cepedense, opina igual. Sostiene que la iglesia puede funcionar como el centro del turismo de un pueblo "80 por ciento virgen", que además tiene otras atracciones como los fósiles de dinosaurios y los grabados que se encuentran en Narigua y otros ejidos circundantes.

La historiadora asegura que General Cepeda tiene el potencial, sólo se necesita la inversión del gobierno y de la iniciativa privada para convertir al pueblo en un oasis recreativo.

El padre Fernando muestra los pocos tesoros que sobreviven dentro del templo. De los objetos de antaño sólo quedan un cáliz, un copón y una custodia, que ostentan el sello del ofebre y de la Casa de Moneda de México. Además de una imagen labrada en madera de San Francisco -que se estima es del siglo 17-, hay varios lienzos que presentan un notable deterioro y que ya han sido retirados de las paredes del templo, para ser restaurados en el futuro.

Las paredes aún lucen los óleos grandes y oscuros de varios arcángeles. En el templo se encuentran cuatro de los siete arcángeles que existen en todo el Estado.

También saca de un viejo armario los ornatos y vestimentas que aún se conservan. Una de las casullas tiene una etiqueta que señala que la prenda entró por el Puerto de Veracruz, procedente de España. Otras dos son más recientes, creadas en las Fábricas de León en el siglo 19.

Son cerca de 124 piezas las que deben ser resguardadas cuando los techos del templo sean removidos para dar inicio a la primera etapa de restauración.

"Hemos hecho actividades para preparar un espacio para resguardar todo el arte sacro, todo lo que está en el templo que se va a tener que retirar cuando se inicie la restauración de los techos", dice Gerardo Carrillo, miembro del patronato que busca involucrar a la iniciativa privada en la restauración de la iglesia.

Pero la apuesta del padre Fernando Aguirre y del patronato, impulsores de la obra, no es sólo conservar un edificio, sino convertirlo en el centro de un sitio turístico que aumente el nivel de vida, de esperanza, de los habitantes de General Cepeda.