La operación se llevó a cabo a partir de una documentación intervenida al responsable del aparato político de ETA Ekaitz Sirvent, detenido en abril pasado en París.
Madrid, España.- Once presuntos miembros de Segi, movimiento juvenil de la ilegalizada Batasuna, considerada el brazo político de ETA, detenidos el pasado martes, fueron encarcelados hoy por orden del juez de la Audiencia Nacional española Fernando Grande-Marlaska.

Según fuentes jurídicas, el juez adoptó esta decisión después de tomarles declaración durante todo el día, y les imputa los delitos de integración de banda armada o colaboración terrorista.

Marlaska dejó en libertad a otros dos detenidos, a los que acusa de colaboración terrorista, y ha impuesto comparecencias semanales a otros dos, a quienes les prohíbe abandonar el territorio nacional y les obliga a comunicar su domicilio.

El juez continuará el viernes con los interrogatorios de los otros 21 detenidos en el operativo desarrollado el pasado martes y está previsto que se prolonguen hasta este sábado.

La operación se llevó a cabo a partir de una documentación intervenida al responsable del aparato político de ETA Ekaitz Sirvent, detenido en abril pasado en París.

Con la detención de estos presuntos miembros de Segi, considerada por el Ministerio del Interior la "cantera de ETA" y la máxima responsable de la violencia callejera en el País Vasco y Navarra, la organización ha quedado "descabezada".

Los Servicios de Información de la Policía y de la Guardia Civil consideran que Segi pretendía reforzar su estructura, aumentando las captaciones de nuevos militantes y ampliando su permanencia en la organización.

También trataba de potenciar los procesos de formación de sus miembros para poder obedecer las directrices de ETA, "endurecer el conflicto" e incrementar la violencia callejera.

En enero de 2007, el Tribunal Supremo español consideró que los grupos juveniles que integran el entorno de ETA son organizaciones terroristas y no "asociaciones ilícitas", como habían sido calificadas anteriormente.

Según el Gobierno, la operación contra Segi ha supuesto un duro golpe a la organización de la izquierda independentista de mayor "ortodoxia" y "fidelidad" a la banda terrorista.

Segi es sucesora de las también ilegalizadas Jarrai y Haika y declarada terrorista por el Supremo en 2007.