LA JORNADA
México, D.F. .- El colombiano Miguel Caballero es el propietario de "la primera tienda de ropa blindada en el mundo", que tiene sucursales en Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Japón, Puerto Rico, Francia, Holanda, Grecia y México. Entre sus clientes están el presidente colombiano Alvaro Uribe, el venezolano, Hugo Chávez, y ahora el de México, Felipe Calderón.
Caballero reveló que Calderón le encargó la confección de 34 prendas, aunque no se sabe de qué tipo. El precio de las piezas oscila entre 500 y 2 mil 500 dólares cada una. "Hay una relación en cuanto al diseño del producto (que se hace sobre pedido) y su desarrollo, además contamos con una normatividad para certificar que la prenda aguanta cierto tipo de munición", explicó el empresario en entrevista con La Jornada, que concedió poco antes de la apertura de su tienda en la ciudad de México, hace unos meses.

El colombiano aseguró que en estos días también fabricaba prendas para el rey de Jordania, Abdullah II, así como para el príncipe Felipe de España, quien compró ropa para él y para su esposa Letizia. A Hugo Chávez le envió hace poco a Caracas "dos camisas blindadas (de color) rojo rabioso".

En esa charla con este diario, Caballero -quien tiene como principio "contribuir a maximizar las posibilidades de conservar la vida de las personas que sienten peligro vital", según se lee en su página de Internet-, dijo que México "es mi principal objetivo actualmente, pero no significa que sea el país más violento o el de mayor delincuencia. Lo que digo es que se trata de una nación con problemas de inseguridad, que tiene el mayor número de ricos en el mundo. Es un mercado importante que sigue siendo prioritario, por eso le prestamos toda la atención del mundo. Al igual que Brasil o países del Medio Oriente, que también se encuentran entre nuestras prioridades, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos dirigidos a personas de nivel alto."

Caballero también provee al ejército, policía, Armada y la fiscalía colombianas. "Noventa por ciento de los chalecos son vendidos por nosotros, pero ese aval lo hemos ganado por la calidad de nuestros productos, por pruebas, por precio; son licitaciones públicas que hemos conseguido."

En el sitio web de Caballero, como publica Dpa, los miembros del llamado Club de Sobrevivientes elogian la calidad de las prendas, porque "puedo blindar de todo", dice el diseñador. Aunque "lo más absurdo (que blindó) fue una cobija. La encargaron unos ecuatorianos que querían cubrirse para dormir", agrega. Incluso ya ha blindado hasta una biblia y la sotana de un sacerdote colombiano.

En la actualidad, Caballero ha venido adaptando el tipo de ropa a las necesidades y gustos de los mexicanos.

Cabe señalar que luego de que un chaleco recibe balazos sigue sirviendo, puesto que el panel balístico está desarrollado para resistir un impacto cada cinco centímetros. "La vida útil de un chaleco es de dos años, sin embargo no depende del material del blindaje en sí, que posee larga vida útil de 10 años, sino del tipo de munición que existe en el mercado, que evoluciona cada cinco años. Un chaleco blindado resiste unos 300 grados centígrados y rechaza la humedad. El área de prenda blindada es de 80 por ciento en la parte más vulnerable, que corresponde al abdomen y la espalda, pues son las zonas de más alto riesgo en un atentado".

Tiene tallas pequeña, mediana, grande y extragrande y maneja varias líneas de ropa: platinum, gold, classic, desminada y unlimited. Platinum está dirigida a "presidentes, empresarios, altos ejecutivos, dirigentes estatales, diplomáticos". Su peso oscila entre 1.2 y dos kilos. La gold "tiene diseños casuales dirigidos a asesores de seguridad, a personas de riesgo medio. Estas prendas, con peso de entre dos y trres kilos". La classic "protege a personal de instituciones gubernamentales o fuerzas militares o policías". La desminada es una línea cuyas características son la absorción de energía en cargas bajas tales como minas antipersonales; además, en esta línea hay cascos, sobrebotas y botas cómodas. Y la unlimited está integrada por chaquetas, pantalones y chalecos para motociclistas, impermeables. El efecto que produce en un cuerpo al recibir un impacto se llama traumático y con el chaleco no puede ser mayor a 44 milímetros".

Este negocio surgió cuando Miguel Caballero observó que uno de los guardaespaldas de una compañera de la universidad donde estudiaba, en Bogotá, prefería asumir riesgos usando bellas chaquetas de cuero en vez de sus incómodos chalecos antibalas, los cuales dejaba en el auto. Esto le dio la idea de que la estética no tenía por qué estar reñida con la seguridad.