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México.- Relacionado frecuentemente con la región Huasteca, el ritual de los voladores también fue practicado durante la época prehispánica en sitios del Bajío, como lo demuestra el reciente hallazgo del hueco en que se empotraba el gran palo-sobre el que se efectuaba este ceremonial-, en la Zona Arqueológica de Peralta, en Guanajuato.
Para Efraín Cárdenas García, responsable del Proyecto Arqueológico Peralta, este descubrimiento implica un dato inédito, debido a que no es el área "común" en donde se desarrolló esta práctica.

De esa manera se convierte en uno de los pocos lugares al occidente del país, que demuestran la propagación territorial que tuvo este rito asociado con la fertilidad.

También resulta relevante, en virtud de que la Ceremonia ritual de Voladores es una de las candidaturas de México para formar parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), cuyas primeras inscripciones serán en septiembre próximo.

Al iniciar los trabajos de investigación en la Zona Arqueológica de Peralta (abierta recientemente al público), una de las principales sorpresas fue que no se encontraron evidencias de juegos de pelota, espacios que suelen ubicarse en los sitios mesoamericanos, explicó n Cárdenas, especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

De manera inesperada, "lo que encontramos fueron vestigios de que aquí, en Peralta, se practicó el ritual del Volador, tal y como se realizaba en la región Huasteca. En occidente, únicamente en Teuchitlán, Jalisco, es donde se han localizado también elementos prehispánicos de esa danza".

La evidencia arqueológica se localizó sobre el edificio llamado Recinto de los Gobernantes, un espacio compuesto por una plaza cerrada de 90 metros por lado y rematada en su parte poniente por una construcción circular.

Es un elemento arquitectónico asociado al denominado "palo del volador", según se observa en maquetas prehispánicas de barro, típicas de las culturas del occidente.

"Las investigaciones demostraron que el hoyo para poste descubierto, no formó parte de una columna. Ese hueco debió servir para incrustar el `palo del volador', hipótesis que se basa también en su vinculación al edificio circular y a representaciones de este ceremonial en el Códice Borbónico".

"Así mismo, el Recinto de los Gobernantes estuvo dedicado al ritual del Volador, el que a su vez se ofrendaba al dios Ehécatl, para llamar al viento y a la lluvia. Se trataba, entonces, de un acto destinado a la fertilidad", expresó el académico del Colegio de Michoacán.

La continuidad de los trabajos arqueológicos en Peralta permitirá definir si los habitantes de este lugar eran de filiación nahua u otomí; no obstante, la cerámica y la arquitectura del lugar parecen indicar su vinculación a la primera. A su vez, tuvieron contacto con grupos del norte de Michoacán y de Teuchitlán, Jalisco, entre otros del norte del país.

De acuerdo con Cárdenas García, este hallazgo, junto con otros, "ha cambiado la forma en la que tradicionalmente se ha estudiado el pasado prehispánico de la región. Ahora sabemos que en el Bajío sí se desarrolló una cultura propia, misma que tuvo contacto conotras civilizaciones, pero que conservó costumbres y formas de vida particulares."

"La cultura que habitó Peralta lo hizo entre los años 300 y 700 de nuestra era. También grupos nómadas poblaron posteriormente la zona de forma temporal. Se han encontrado similitudes culturales con los descubrimientos de Chupícuaro (sureste de Guanajuato) y Cañada de la Virgen (Allende, Gto.); las investigaciones se han dirigido a reconocer entre ellos a una misma tradición cultural".

Cabe mencionar que junto con la Ceremonia ritual de Voladores; las tradiciones vivas de los pueblos otomí-chichimecas, aledaños a la Peña de Bernal, en Querétaro, representan las dos candidaturas de México para la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

El rito de los Voladores es una manifestación vigente con fuerte presencia en la Huasteca, particularmente en localidades como Papantla, Veracruz, y Cuetzalan, Puebla; su trascendencia en el tiempo y en el espacio es confirmada mediante descubrimientos arqueológicos, como el de Peralta, en Guanajuato.

México es representante de la región latinoamericana, en el Organo Subsidiario que ha de evaluar las candidaturas a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2009 y 2010. En este primer ciclo se revisarán 112 expedientes, que para su inscripción en el listado mundial deberán cumplir diversos criterios.