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México, D.F.- El asunto de la reforma de Petróleos Mexicanos divide opiniones entre la población, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional Ipsos-Bimsa/El Universal.
No obstante, los mexicanos mantienen una postura clara en el tema de la inversión privada, identifican quiénes pueden ser los principales beneficiarios de dicha reforma y cómo los podría afectar en su vida cotidiana.

El 29% de los mexicanos está a favor de la reforma que el Ejecutivo presentó al Congreso, en tanto 27% se manifestó en contra y un sector considerable de la población (44%) no tiene una posición definida al respecto.

Así pues, en términos generales, los juicios sobre la reforma de Pemex se caracterizan por un sector numeroso que no tiene opinión, y el resto que se encuentra dividido sobre su apoyo.

En esa misma línea, 31% asocia a la reforma con algo positivo, 28% con algo negativo, y 25% con aspectos tanto positivos como negativos.

No obstante, los mexicanos mantienen una postura clara en el tema de la inversión privada.

Sobre este punto, 42% cree que el gobierno debe ser el principal inversionista en Pemex, sólo 13% considera que la inversión debe provenir principalmente de los empresarios y 30% prefiere un esquema mixto para que la iniciativa privada participe en la paraestatal.

Para entender las opiniones sobre la iniciativa presidencial resulta indispensable analizar la percepción de quién gana y quién pierde con la reforma de Pemex. Los mexicanos perciben que quienes más se benefician de la reforma son el Gobierno Federal y los empresarios (68% cada uno), y en alguna medida los gobiernos estatales (56%).

En cambio, los menos beneficiados son "las personas
como usted" (32%) y "todos los mexicanos" (31%). A través de un análisis de conglomerados encontramos seis segmentos en la población definidos por estas percepciones. El primero (20%) se compone de personas que creen que la reforma energética beneficia a todos: mexicanos, empresarios y gobierno.

Naturalmente, en este segmento predominan los panistas.

Otro segmento (21%) comprende a quienes creen que no beneficia ni perjudica a nadie (priístas). El tercer segmento (17%) incluye a quienes piensan que la reforma beneficia a los empresarios y al gobierno, pero perjudica a los mexicanos (que son perredistas).

Uno de los mecanismos por los cuales las personas pueden verse afectadas en su vida cotidiana por la reforma energética es el precio de la gasolina. 45% cree que existiría un incremento en el precio del combustible si la reforma de Pemex se aprobara.

A través de un análisis de regresión encontramos que pensar en precios bajos aumenta en 34% la probabilidad de estar a favor de la reforma: si un individuo cree que el precio de la gasolina aumenta con la reforma, la probabilidad de estar a favor es de tan sólo 20%, pero si cree que los precios disminuirán, la probabilidad sube a 54%.