Antonio Santos
En cuanto los motores de los "todoterreno" se encendieron, los corazones de los "jeeperos" también rugieron
Los casi 150 participantes de la Ruta Arteaga4X4 subieron a los 38 vehículos todoterreno, reunidos en la Plaza de Las Ciudades Hermanas, sólo esperaban instrucciones y la orden de salida para partir tras una aventura de más de 150 kilómetros y dos días en la Sierra de Arteaga.

Luego de una exhaustiva revisión de vehículos y de los preparativos de logística, los jeeperos y las familias participantes tomaron camino rumbo al poniente de la ciudad, cuando apenas el sol irradiaba sus primeros rayos sabatinos.

Las instrucciones fueron básicas: un vehículo líder a la cabeza de cada equipo, el resto de los participantes seguiría sus instrucciones proporcionadas a través de radiofrecuencia; extremar precauciones, trabajo en equipo y un vehículo barredora para cerrar cada uno de los 4 grupos que se integraron.

Luego del banderazo de salida, por parte de Hilda Flores Escalera, secretaria de Turismo del Estado, los vehículos todoterreno, divididos en grupos de al menos 7 y hasta 13 integrantes dejaron el punto de partida con rumbo fijo: la carretera 57, hasta llegar a la desviación directa hacia parajes serranos.

Una vez que estuvieron entre pinares, otras coníferas, manzanares y montañas, pero todavía sobre asfalto, el poblado de Jamé invitó a la primera parada para revisar los vehículos justo antes de pisar terreno que prometía aventura; claro, además de comenzar a admirar el impresionante paisaje boscoso que apenas asomaba en esa zona arteaguense.

Los organizadores aprovecharon el entusiasmo ante la inminente inmersión extrema para dar un segundo banderazo de salida; la secretaria de Turismo y Gilberto Morín, director de Turismo de Arteaga, dieron paso a José Manuel Garza y Max Campora, representantes de los clubes Coahuila 4x4 y Total 4x4 Saltillo, respectivamente, para volver a los vehículos y reiniciar la ruta y llegar a puntos específicos como El Zorrillo, Mesa de las Tablas, San Antonio de las Alazanas y la meseta Pancho Niño, lugar elegido para pernoctar.

Al mediodía, los motivados jeeperos completaron la primera etapa al encontrarse internados en la sierra y en un amplio terreno al centro de La Mesa de Las Tablas; hasta donde llegaron sorteando pendientes, caminos rocosos y un suelo humedecido por las lluvias típicas de la temporada.

Una comida, la foto del recuerdo y el intercambio primero de experiencias hasta ese momento acumuladas fueron la constante; acompañados de una breve explicación sobre las características geográficas y económicas de el entorno, a cargo del representante de Coahuila 4X4.

Así, el recorrido se reactivó y, como era de esperar, comenzaron los imprevistos: algunas pinchaduras y vehículos que presentaron averías; entonces sus pilotos tuvieron que decidir si abandonar la ruta o convertirse en pasajeros de otros; todos optaron por la segunda.

Casi al atardecer, y a más de 3 mil metros de altura sobre el nivel del mar, los cuatro grupos ya habían recorrido más de 100 kilómetros, de los cuales 70 fueron de terracería, pero la adrenalina y el estupendo paisaje fortalecieron a los aventureros.

Ya para el anochecer, los grupos llegaron al destino previsto, la meseta de Pancho Niño, lugar que en un momento se llenó de ruido de motores, voces y entusiasmo por instalar las casa de campaña y enseguida disfrutar de una deliciosa discada que los organizadores tuvieron a bien preparar como cena.

A la convivencia nocturna bajo un cielo seminublado siguió la hora de entrar a la casas de campaña, después el descanso y la reposición de energía para al día siguiente completar la recta final de la aventura.

San Antonio de las Alazanas fue el destino anunciado, ahi finalmente los aventureros se despidieron y nacieron los planes de una, o varias, próximas rutas por los caminos de Coahuila.