Ciudad de México.- El mural del mexicano Diego Rivera que tiene al actor cómico Mario Moreno "Cantinflas" como figura principal está en la última fase de su restauración para regresar a su ubicación original en la fachada del Teatro Insurgentes de la capital mexicana.
"La historia del teatro en México", como se llama la obra, es un mural de 11 por 50 metros y más de 25 toneladas de peso elaborado por Rivera en mosaico veneciano y bizantino en 1953 por encargo del entonces dueño del teatro, el productor José María Dávila.

En la obra también son representados el cura Miguel Hidalgo, uno de los padres de la patria, el revolucionario Emiliano Zapata, los emperadores Maximiliano y Carlota de Habsburgo, que gobernaron durante la intervención francesa de la segunda mitad del siglo XIX, y Benito Juárez, que fue presidente en varios períodos entre 1858 y 1872.

A finales de 2005 se desmontó gran parte de los 550 metros de la obra para dar inicio a la restauración que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) está llevando a cabo en la Antigua Biblioteca Miguel de Cervantes y Saavedra, en el centro histórico de Ciudad de México.

Once restauradores trabajan desde enero pasado, a mano y pieza por pieza, para tener listas a finales de este mes las más de 650 placas de uno por 0,70 metros que forman el mural, de las que les falta el 13 por ciento para finalizar.

La obra debe estar completada antes de que finalice el año para conmemorar los 50 años de la muerte del artista (1886-1957).

Cada placa tiene unos 3.700 fragmentos de mosaico y el mural completo está formado por aproximadamente 264 colores, explicó a la prensa la directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, Lucía García.

La experta señaló que de las partes que se conservan se está utilizando el mosaico original y para reemplazar las que se han perdido recurren a piezas de la fábrica Los Colorines de Cuernavaca, la misma a la que acudió Rivera y que todavía existe.

García indicó que el mural estaba dañado especialmente en las esquinas de las placas y tenía algunas fisuras aparecidas tras temblores sísmicos y por estar al aire libre.

Con estos trabajos y un buen mantenimiento, agregó, el INBA confía en que el mural, que será vuelto a colocar el próximo mes en el Teatro Insurgentes, no necesite más restauraciones en los próximos cien años.

La obra fue una de las primeras que Rivera realizó a la intemperie y está ideada para ser contemplada en movimiento, por las perspectivas usadas para plasmar sus personajes.

Las cuatro placas de la cara de Zapata y las seis de Cantinflas ya están restauradas y forman parte de la exposición "Diego Rivera: Epopeya mural", que se puede visitar en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana.