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BOGOTA.- Las elecciones a alcaldes, gobernadores y consejos departamentales en Colombia se tornan más peligrosas y amenazadas que las legislativas nacionales. En las últimas semanas se han presentado asesinatos de candidatos, secuestros, coacciones y numerosas amenazas, que junto a la compra de votos y la trashumancia electoral son los principales problemas para llevar a cabo unos comicios realmente libres y transparentes.
Hoy, 27 millones de colombianos tienen una cita con las urnas para elegir mil 98 alcaldes, 32 gobernadores y unos 18 mil diputados y concejales locales. A pesar de los esfuerzos, no sólo del gobierno, sino de varias instituciones públicas, y de las denuncias del grupo Misión de Observación Electoral (MOE), hacer política en Colombia sigue siendo un riesgo considerable.

"Cada quien es dueño de su propio miedo y por más que uno decida seguir adelante, en las circunstancias que nos han rodeado, uno lo hace con bastante temor", dice Edisson Gómez, candidato a la alcaldía de Cocorná, municipio al oeste del país donde las FARC tienen presencia. En los últimos 15 días dos candidatos al concejo, seguidores de Edisson, quien pertenece a un partido uribista, fueron asesinados. Edisson ha recibido varias amenazas a través del teléfono celular presuntamente de las FARC. De los 28 candidatos asesinados durante la campaña, el gobierno atribuye la autoría a las FARC en 50%, aunque los observadores están cruzando información, pues parece que en algunos de los municipios donde se produjeron los asesinatos no hay presencia de este grupo guerrillero.

En otros casos los crímenes parecen apuntar a grupos paramilitares no desmovilizados o conformados recientemente, mientras que en los restantes no hay pistas sobre la autoría. Para estas elecciones parece que la estrategia de boicotear los comicios ha cambiado y no están utilizando los temidos paros armados, donde impedían el desplazamiento de la población. En 2007 prima el asesinato selectivo de candidatos.

La MOE publicó un informe en el que catalogaba en riesgo 429 municipios, es decir 40% del territorio nacional; de ellos, el peligro más elevado se hallaba en 70 municipios, cifra reconocida también por el gobierno. "Me hubiera gustado decir que nos equivocamos", explica la directora de la MOE, Alejandra Barrios, "pero definitivamente en Colombia hacer política sigue siendo muy arriesgado".