El Universal
El guapo Eric Bana protagoniza "The time traveler's wife", la película que soñaban hacer juntos Jennifer Aniston y Brad antes de que apareciera Angelina
NUEVA YORK.- Cuando Brad Pitt y Jennifer Aniston compraron en 2002 los derechos del best seller The time traveler's wife, de la escritora Audrey Niffenegger, para llevarlo al cine, aún estaban felices y su relación iba viento en popa.

La idea de interpretar juntos una cinta romántica era perfecta, Jennifer daría vida a Clare Abshire y Brad Pitt sería el marido que desaparece en el tiempo, Henry De Tamble. Sin embargo, las cosas se complicaron con su separación y el proyecto tuvo que congelarse varios años hasta que finalmente Pitt compró su parte a Aniston en la productora que habían creado juntos -Plan B.

 

Así, el director alemán Robert Schwentke fue el elegido por Brad para llevar la batuta en este segundo intento. La historia no acaba ahí, pues el oscarizado guionista de Ghost, Bruce Joel Rubin, quien también había sido despedido del proyecto en la primera adaptación, volvió a ser contratado, "esta vez le hice prometerme a Schwentke que no habría cambios de guionista a última hora como me sucedió años atrás. No podía soportar que volvieran a romperme el corazón", nos aseguró el propio Rubin en una charla pocos días antes del estreno en la ciudad de Nueva York.

 

Fue así como en medio de toda esta expectativa, Eric Bana se hizo con el protagónico que Pitt cambió por un papel detrás de cámaras como productor ejecutivo y Rachel McAdams tomó el lugar de la ex señora Pitt, Jennifer Aniston.

 

Tras todo este huracán y con el proyecto a punto de estrenarse, Bana nos recibió en una suite del Hotel Warldorf Astoria neoyorquino. Lucía satisfecho y tranquilo. Tanto, que parecía no darse cuenta de que estaba a punto de convertirse en la fantasía de todas las adolescentes del planeta, "soy un romántico empedernido, creo en el matrimonio y en el amor para toda la vida, eterno".

 

"Para mí, lo mejor de esta cinta ha sido poder interpretar a un personaje como Henry. Poder trabajar con Schwentke y Rachel McAdams también fue una delicia. Ambos hicieron que el rodaje se convirtiera en un placer. Me encantó la experiencia en general. Y te confieso que nunca fui consciente de que se trataba de una historia de amor, simplemente sentía que tenía que filmar muchas escenas con Rachel", cuenta.

Además de su atractivo y experiencia interpretativa, Bana fue elegido por otros atributos que el director no dudó en explicarnos, "quería que el actor que interpretara a Henry fuera un hombre íntegro, alguien para quien los valores familiares fueran muy importantes".

 

Y es verdad, pues según la propia estrella australiana nos contó que es un hombre de familia, "conocí a mi mujer en una compañía de televisión en la que yo hacía un programa cómico y ella era la publicista. Primero nos hicimos amigos, después nos enamoramos y decidimos casarnos e irnos a vivir a Australia. Para mí no hay nada más importante que ella y mis dos hijos. Para hacer esta película que se rodó en Canadá, mudamos a toda la familiaa la ciudad en la que estuve la mayor parte del tiempo. No hay nada como terminar un día de filmación y poder llegar a casa y encontrar a mi mujer y a mis hijos esperándome".

Un personaje a su medida

En ese sentido, no es extraño que Bana se haya identificado tanto con su personaje, "creo que esta película conmoverá mucho a las personas, pues es una metáfora de las relaciones humanas. Cuando nos enamoramos y empezamos una relación, ninguno de los dos sabemos por lo que tendremos que atravesar. Los acontecimientos de la vida y por dónde nos llevarán son indescifrables", dijo.

Para el director, este trabajo también ha sido muy significativo, ya que en él volcó una experiencia personal, "lo que más me impulsó a hacer esta película fue mi batalla personal contra un cáncer del que ya estoy recuperado. Para mí, el hecho de que Henry sea un hombre que nunca sabe si va a poder estar o no con los que quiere en los momentos importantes de su vida, es una metáfora muy hermosa de lo que siente una persona que atraviesa una enfermedad crónica", nos compartió el cineasta.

 

Y, hablando de viajes, si Bana pudiera tener los poderes de su protagonista, los aprovecharía para acudir a conciertos legendarios de rock, "me encantaría viajar al show en el que Elvis Presley hizo famoso el traje blanco en el escenario. O al momento en el que Los Beatles, los Rolling Stones o U2 se convirtieron en un fenómeno", nos dice el actor al que comprobamos que no le falta sentido del humor: "odio verme en pantalla, creo que es un mal de los actores. Sin embargo, reconozco que me divierte ver mis primeros pasos en series cómicas".