Agencias
Beijing, China.- Tal parece que el ideal de evitar las invasiones extranjeras que empezó hace 2488 años con la construcción de la Gran Muralla, aún prevalece en territorio chino.
Y es que a 174 días de que comiencen los Juegos Olímpicos en Beijing, se viven momentos de tensión luego de que un sinnúmero de personajes, no sólo del ámbito deportivo, han desistido acudir por diversas razones. Las deportivas

Uno de los problemas es la contaminación de la ciudad china, pues el "smog" en el aire a consecuencia de las fábricas, automóviles y calles siempre atestatadas de gente, representan un grave riesgo para la salud de numerosas estrellas del deporte, quienes están cada vez más preocupadas por las condiciones medioambientales que habrá a partir del 8 de agosto.

El plusmarquista mundial de maratón, el etíope Haile Gebrselassie, considera renunciar a los Juegos por miedo a que su salud se vea afectada.

"Quiero seguir viviendo y proteger mi salud", explicó. "Si no se solucionan los serios problemas medioambientales es mejor no competir".

La campeona olímpica de tenis, Justine Henin, renunció hace cinco meses a jugar en Pekín porque la suciedad del aire podría agravar sus problemas de asma.

La jamaicana Veronica Campbell-Brown, campeona olímpica de 200 metros, tiene su propia estrategia para repetir el oro: "Retrasar la llegada a Pekín lo máximo posible y viajar en el último segundo".

La campeona mundial de maratón en 2005, la británica Paula Radcliffe, está probando en entrenamientos correr con una máscara.

Limpiar el aire de la capital china de cara a los Juegos se ha convertido en el gran quebradero de cabeza de los organizadores olímpicos.

Ya en la fase de entrenamientos antes de los Juegos se planean drásticas prohibiciones de circulación, pero todavía no está claro hasta qué punto se paralizarán las fábricas. Muchos reclaman compensaciones por la caída de la producción que se espera.

Las sociales

El organismo de control de los medios de la organización de defensa de la libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras (RSF) acusó hace unos días que China está incumpliendo sus promesas de garantizar la libertad de prensa para los Juegos Olímpicos.

Las nuevas medidas de regulación creadas el 1 de enero del año pasado proporcionaron "cierta libertad de movimiento" a los corresponsales extranjeros en China. Sin embargo, RSF se queja de la detención de al menos siete periodistas extranjeros y más de 170 chinos y del control sobre la elaboración de varios reportajes a la agencia Reuters o a la cadena de televisión BBC.

El periodista de "The Epoch Times", Jianping Zhang, quien salió de China hace 18 años y no puede volver a su país porque está en una "lista negra", explicó que el régimen chino, que persigue el éxito de los Juegos a cualquier precio, no puede cambiar sin una fuerte presión internacional.

"Ese régimen cruel, es demasiado fuerte, es enorme", agregó Jianping.

La política

Gran cantidad de artistas, activistas políticos y personajes públicos quieren que los Juegos no se convierta un distractor que opaque la política del gobierno chino ante la crisis en Darfur.

Chad recibe cada vez más refugiados que llegan de Darfur para escapar del ejército sudanés y los ataques de la milicia. Expertos estiman que más de 200 mil personas murieron y 2.5 millones han habando sus hogares en la región de Darfur desde que los rebeldes no árabes tomaron las armas en 2003 en oposición a la negligencia del gobierno de Jartum.

El Gobierno de Sudán, por su parte, dice que el número de muertos sólo asciende a 9 mil y que Occidente exagera el conflicto.

Ahora bien, todo tiene un trasfondo económico y es que se considera que China tiene mucha influencia en el gobierno islámico de Sudán pues compra dos tercios de sus exportaciones de petróleo, tambipen le vende armas al gobierno de Jartún.