Lleve su condón
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En el Congreso local existe una iniciativa para que haya dispensadores de condones en las diferentes escuelas del estado.
El director del Ateneo Fuente en Saltillo se manifestó a favor de la iniciativa; los jardines del Ateneo tienen fama histórica de ser un lugar de cachondeo, si se llega a instalar una de esas máquinas expendedoras de preservativos, el lugar estaría ya casi "completo".
Faltarían algunas camas en salones. Ponerles los condones al alcance de la mano de los estudiantes les facilita las cosas, reforzando su conducta.
El preservativo es poco práctico, puede romperse; es poco eficaz porque no siempre bloquea la transmisión de enfermedades, sólo evita el contagio de algunas.
Hay enfermedades sexuales que se pueden contagiar por contacto, por saliva u otros fluidos, esto es un argumento científico y de salud, para quienes niegan la validez de cualquier argumento de moral sencilla, doble o triple.
Me llama la atención que no se tome en cuenta esta realidad acerca del preservativo. De manera recurrente se insiste en atacar el problema de enfermedades de transmisión sexual promoviendo el uso del condón.
Abstenerse libremente del acto sexual es cuando en verdad se asume la responsabilidad del mismo, eso es un verdadero acto de comportamiento sexual responsable. La responsabilidad en este caso se le adjudica al condón; si se rompe, se le echa la culpa y ya.
La autoridad invita a los jóvenes a llevar una sexualidad responsable y evitar contagio de enfermedades de transmisión sexual y embarazos, sin embargo, no hay campañas de abstención.
¿Por qué no convencer a esos casi niños y niñas que el sexo está reservado para el matrimonio, para cuando elijan a su pareja de por vida y estén listos para asumir la responsabilidad de tener y atender un bebé?
Se insiste en que el adolescente utilice anticonceptivos, no se le forma el dominio de sus instintos, ni la responsabilidad. Ya sé que estos argumentos caen en lo moral, pero la moral también cuenta. No se nos vaya a reprimir si los moralizamos.
Se le apuesta a que el jovencito con las hormonas alborotadas vaya corriendo a comprar condones o pastillas; el hecho es que, si se revisan las estadísticas, "condonizar"a los jóvenes no ha dado resultado.
Esas campañas tienen mucho tiempo y el problema sigue igual o peor. ¿Por qué no probar con educación en valores?
En otras ciudades existen campañas de abstinencia apoyadas incluso por adolescentes famosos; ellos deciden públicamente abstenerse hasta el matrimonio. ¿O qué, acaso la virginidad en la mujer o la castidad ya no tienen valor?
El problema se pretende atacar aumentando la disponibilidad de preservativos en escuelas. El efecto puede ser contraproducente: quien no pensaba tener relaciones hasta cierta edad o hasta el matrimonio ahora se le facilitan más las cosas.
Avalar las relaciones siempre y cuando se use condón, equivale a una invitación a tener relaciones cuando se antoje; es un engaño que puede ocasionar el efecto contrario del deseado. Tanta disponibilidad de preservativos en la adolescencia invita a la promiscuidad, a un mayor número de relaciones que provocan más enfermedades.
jesus50@hotmail.com