LA JORNADA
México, D.F. .- Es posible entrar a la mina de Pasta de Conchos, Coahuila, para rescatar los restos de los 63 trabajadores que aún permanecen en el lugar a casi dos años de la tragedia en la que fallecieron 65 mineros de la carbonera, ya que en México existe la infraestructura, tecnología y equipo humano de obras e ingeniería subterráneas "más avanzado en el mundo" para ese fin, aseguró el coordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, José Luis Fernández Zayas.
En entrevista luego de participar en un debate convocado por los deudos de los 65 mineros muertos, el científico recalcó que la falta de voluntad y de dinero son las principales razones por las que no se han realizado las labores de reconstrucción de la mina para rescatar los restos que aún se puedan encontrar.

Recientemente la Secretaría del Trabajo y Previsión Social solicitó al Foro Consultivo Científico y Tecnológico realizar un estudio respecto de las condiciones de la mina; el organismo dictaminó que es posible entrar al lugar de existir las condiciones para ello. En ese sentido, Fernández Zayas subrayó que si bien es riesgoso ingresar a la carbonera, no es imposible: "Es tan peligroso como cuando se construyó el Metro en esta ciudad; y sin embargo, ese transporte se realizó en calidades de suelo peores a las que hay en Pasta de Conchos"; labores que -agregó- deben ser realizadas por un equipo de expertos.

"En México existe la tecnología necesaria para reconstruir la mina y para poder entrar. El problema número uno de una obra de este tamaño no es la parte del movimiento de tierras o excavación, sino el financiamiento", dijo el también académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Subrayó que la mayoría de los sectores involucrados en la tragedia han argumentado que no existen las condiciones necesarias para recatar los restos de los 63 mineros que aún permanecen en la mina. "No hay justificación (para no entrar), hay una explicación y la que me han dado a mí es que no se tiene entusiasmo ni recursos, y esta explicación me la han dado personas de los gobiernos federal y local y de las empresa"; y agregó que desde antes de la tragedia las condiciones de seguridad e higiene "eran deplorables".

Dijo que entre las investigaciones que hizo el organismo que encabeza existen testimonios de que los operadores de la mina tenían la práctica de bloquear los censores de concentración de esa sustancia, máquinas que alertan del exceso de gas en excavación para que los mineros puedan salir.

Alertó que en México no existe la voluntad para que se cumpla la ley, pues "depende de quién tenga dinero para pagar a los abogados, y aquí vemos quién cuenta con esos recursos (Grupo México), creo que el gobierno no tiene dinero para poner litigantes" que resuelvan el problema.

Asimismo, denunció que representantes de la empresa minera "bloquearon" la labor de los investigadores del Foro Consultivo durante sus indagatorias, pues no entregaron parte de la información requerida. "Esto revela su falta de capacidad (de Industrial Minera México) para reaccionar de manera moderna, lógica, íntegra y socialmente responsable frente a una tragedia de esta naturaleza; cuando esto ocurrió la empresa no supo qué hacer".

Deudos de los 65 mineros fallecidos en la tragedia convocaron a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a Industrias Metálicas de Monclova SA y a representantes del sindicato minero a un "debate de peritos" -que se realizaría en la facultad de Ingeniería de la UNAM- para demostrar que es posible reiniciar el rescate de los cuerpos que aún permanecen atrapados; discusión a la que no acudió ningún representante de los convocados.

En su turno, Sergio Olmos y Roberto Hernández, investigadores en minas del Instituto Politécnico Nacional, coincidieron en afirmar que es posible entrar a la carbonera para el rescate de los restos, pero que la empresa lo evita porque es mucho más barato "comprar la conciencia de los familiares que pagar la infraestructura para el rescate".

Al respecto, Cristina Auerbach, de Pastoral Laboral, indicó que independientemente de lo que cueste, el rescate debe realizarse, ya que si la empresa no invirtió en seguridad tendrá que gastar en remediar la situación. "Esto es un ejemplo, se trata de un asunto de derechos humanos y calidad moral".