El Universal
La administración de Barack Obama confirmó la creación de una nueva unidad de interrogatorios que estará bajo la supervisión directa del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca
WASHINGTON.- En un nuevo intento por distanciarse de las prácticas que socavaron el liderazgo y la moral de EU en su polémica cruzada contra el terrorismo internacional, la administración de Barack Obama confirmó ayer la creación de una nueva unidad de interrogatorios que estará bajo la supervisión directa del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, al tiempo que el Departamento de Justicia nombró un fiscal para que investigue los casos de abuso a prisioneros por parte de agentes o contratistas de la CIA, que podrían terminar en juicios.

La difusión de nuevas directivas para no dejar impunes a quienes hayan torturado no incluye, sin embargo, la eliminación del polémico programa de rendiciones que inauguró la administración de George W. Bush para capturar y permitir el interrogatorio de presuntos terroristas en terceros países.

El Departamento de Justicia confirmó que una variante de este programa continuará bajo el presidente Obama, aunque con un mayor control y supervisión del Departamento de Estado para evitar abusos y torturas.

Eric Holder, titular del Departamento de Justicia, informó en un comunicado que ha nombrado a un fiscal que investigará los casos de abusos a prisioneros por parte de la CIA. Se trata de John Durham, un fiscal de carrera de Connecticut que tendrá que lidiar con una docena de casos que han salido a flote tras la desclasificación de informes de la agencia de inteligencia, que datan de 2004.

Respecto a la nueva unidad de interrogatorios, Holder precisó que su propósito "es el establecimiento de un grupo especializado que juntará a funcionarios de agencias policiales, las agencias de inteligencia y el Departamento de Defensa para que hagan los interrogatorios de manera que fortalezca la seguridad nacional bajo el imperio de la ley".

La unidad tendrá su sede en las oficinas principales del FBI en Washington.

La batería de directivas en materia de lucha antiterrorista coincidió ayer con la esperada difusión del reporte del fiscal general de la CIA, un explosivo documento que confirma la práctica de la tortura contra varios detenidos de Al-Qaeda que fueron objeto de ejecuciones simuladas o a quienes se amenazó con pistola y taladros eléctricos en la cabeza para arrancarles información.

Según el reporte, correspondiente a 2004, los detenidos fueron sometidos además a intensos interrogatorios mediante la utilización de "técnicas no autorizadas". Entre ellas, el waterboarding o asfixia simulada, amenazas de muerte o de violación contra madres, hijas o esposas enfrente de los detenidos, el ahogamiento con manos, la permanencia durante varias horas en posturas incómodas y el salto continuo de los torturadores sobre los tobillos esposados de los detenidos.

Entre los detenidos que confirmaron haber sido sometidos a intensas sesiones de tortura y amenazas de muerte contra sus hijos o familia figura Khalid Sheik Mohammad, a quien se le atribuye la organización de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Los documentos son la mayor información divulgada sobre el sistema secreto de la era Bush para capturar a presuntos terroristas.