LA JORNADA
México, D.F. .- El gobierno mexicano no podrá disponer de manera discrecional de la partida de mil 400 millones de dólares que Estados Unidos planea inyectar durante tres años, como parte de un programa binacional de colaboración destinado a combatir al narcotráfico y al crimen organizado, ya que el dinero irá etiquetado para diversos rubros específicos, como la compra al vecino país de equipo sofisticado para investigaciones policiacas y programas de capacitación dirigidos a militares, agentes ministeriales, periciales, así como a investigadores mexicanos especializados en delincuencia organizada, revelaron fuentes gubernamentales.
Las autoridades estadunidenses pretenden que el gobierno calderonista se obligue a brindar mayores "márgenes de maniobra" para que oficinas de inteligencia de Washington -como es el caso de la agencia antidrogas (DEA)- puedan ampliar sus bases operativas en territorio mexicano, con la salvedad de que no se permitirá en México la presencia de tropas de Estados Unidos.

La Jornada ha logrado documentar que por lo menos desde hace una década la agencia antidrogas de Washington opera en México e incluso se ha infiltrado entre los cárteles de la droga.

El caso más reciente en el que autoridades estadunidenses alertaron a su contraparte de México sobre las actividades de algún capo del narcotráfico es el de Sandra Avila Beltrán, identificada como La reina del Pacífico, y de su novio Juan Diego Espinosa Ramírez, El Tigre, ambos detenidos el pasado 28 de septiembre en el Distrito Federal.

El oficio DGIP/PI/3335/02, de la PGR, del cual se tiene copia, revela que "por medio de información proporcionada por agentes de la DEA, comisionados en el consulado de Estados Unidos en Guadalajara (.), se supo que del aseguramiento de droga que se llevó a cabo el 20 de diciembre de 2001 a un buque de nombre Macel, se encuentran relacionados dos sujetos de nacionalidad colombiana, respondiendo al nombre de Juan Diego Espinosa Ramírez, El Tigre, y su hermano Mauricio Espinosa Ramírez".

Según la información que la agencia antidrogas estadunidense dio a la Procuraduría General de la República, "al parecer ambos hermanos se han desplazado en los dos últimos años por las ciudades de Puerto Vallarta, México, Distrito Federal y Guadalajara, realizando actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico; también que los principales integrantes de esta organización son Juan Diego Espinosa Ramírez, Mauricio Espinosa y Sandra Avila Beltrán".

Con la entrada en vigor ayer de la denominada Iniciativa Mérida -bautizada así porque la idea de la misma surgió en marzo pasado, durante una visita del presidente George W. Bush a Yucatán-, los estadunidenses pretenden ampliar sus posibilidades reales para que los agentes de sus órganos de inteligencia (DEA, CIA y FBI) puedan realizar investigaciones contra bandas delictivas directamente en territorio mexicano. Además, dicho programa prevé que "contratistas privados" de Estados Unidos -totalmente ajenos a las fuerzas militares del Pentágono- capaciten a policías y militares mexicanos en la utilización de equipo especializado en seguridad pública.

Hace una década, cuando comenzó a aplicarse el denominado Plan Colombia en ese país sudamericano, los estadunidenses también recurrieron a la figura de contratistas privados, quienes están coordinados por los departamentos de Justicia y Estado del gobierno de Washington.

De acuerdo con las fuentes gubernamentales consultadas, el acuerdo obliga a México a que el dinero que reciba anualmente (cerca de 500 millones de dólares) sea utilizado exclusivamente para adquirir armamento, helicópteros de combate, sistemas de comunicación modernos y tecnología de fabricación estadunidense que será distribuida a las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina, a la PGR y a la Secretaría de Seguridad Pública federal.

Ese tipo de tecnología es utilizada exclusivamente por la CIA, la DEA y la FBI, ya que el Pentágono posee sus propias estructuras de inteligencia y combate que no serán compartidas con las fuerzas de seguridad mexicanas, indicaron los informantes.