Según expertos, la circulación de carbono durante el enfriamiento climático que experimentó el planeta azul hace unos 700 millones de años, y que ocasionó la glaciación del periodo Precámbrico, evitó que éste se convirtiera en una enorme bola de nieve
La circulación de carbono durante el enfriamiento climático que experimentó la Tierra hace unos 700 millones de años y que ocasionó la glaciación del periodo Precámbrico evitó que el planeta azul se convirtiera en una enorme bola de nieve.

Esto es lo que aseguran científicos de la Universidad de Toronto (Canadá) en un estudio que publica en su último número la revista científica británica Nature y que pretende poner fin al debate sobre si la Tierra estuvo totalmente cubierta de hielo durante ese periodo prehistórico.

Según los expertos, un aumento en el índice de mineralización del carbono orgánico disuelto en los océanos mantuvo los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera a un nivel tan alto como para evitar que la Tierra se cubriera totalmente de nieve y la fotosíntesis en el planeta no cesara.

"Hemos desarrollado un modelo científico de la evolución del clima y los ciclos carbónicos del periodo Neoproterozoico que ofrece una alternativa a la teoría sobre la `enorme bola de nieve`" para las gélidas variaciones en la temperatura del planeta, aseguran los científicos en la revista.

La "Teoría de la enorme bola de nieve" sugiere que la Tierra estuvo cubierta completamente por hielo durante una serie de glaciaciones que tuvieron lugar hace unos 700 millones de años.

Esta propuesta científica se basa en restos de rocas e isótopos de oxígeno que indican que el hielo llegó hasta el ecuador del planeta -algo que otras teorías niegan-, con un efecto considerable para la fotosíntesis y, en consecuencia, para la evolución de la vida.

El resultado de la investigación de los científicos canadienses niega ahora este extremo, pues, según ellos, el enfriamiento del planeta propició que los océanos retuvieran más oxígeno, lo que, a su vez, permitió que el carbono orgánico se convirtiera en inorgánico con mayor facilidad.

Esto, explican los expertos, hizo que se produjera un proceso de retroalimentación que estabilizó los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera y evitó un mayor enfriamiento de la superficie del planeta, por lo que el hielo no habría llegado hasta el ecuador.

Este proceso propició "el incremento del dióxido de carbono atmosférico, la potenciación del efecto invernadero sobre la superficie de la Tierra, y que el planeta consiguiera no tener ese aspecto de bola de nieve", concluyen.