Foto: Tomada de Internet
La Jornada
San Miguel de Allende será sede del primer festival internacional dedicado a la pequeña ave
México, DF. Un proverbio azteca dice que el aleteo de un colibrí puede cambiar la historia de nuestro mundo.

Huitzilin o huitzil es el nombre náhuatl de esta pequeña y hermosa ave, animal sagrado entre los mexicas, que lo consideraban gemelo, en otros casos hijo de Huitzilopochtli, o el mismo dios de la guerra.

En los códices, esa deidad es representada con una armadura brillante de oro y un penacho en el cual lleva colgando un colibrí dentro de una flor con forma de campana o dentro de un tulipán, que significa vida y alimento, según explican diversos investigadores en un artículo publicado en la revista Kuxulkab', de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

Para conocer la importancia cultural y ecológica de los también llamados chupamirtos o picaflores, del 6 al 8 de septiembre se realizará en San Miguel de Allende, Guanajuato, el Festival Internacional del Colibrí.

Se trata del primer encuentro de su tipo en Latinoamérica, con el propósito de mostrar al público su importancia y lograr su participación en su conservación.

Se reunirán varios especialistas en el estudio de este grupo de aves, tanto nacionales como de otros países, quienes divulgarán sus proyectos de investigación recientes. Además de las conferencias, habrá talleres, exposiciones y recorridos de observación de aves y flores silvestres en el jardín botánico El Charco del Ingenio, entre otras actividades.

Renacer como huitzilin

Condujo a los aztecas durante su larga migración desde Aztlán, su mítica tierra natal, hacia el valle de México. Su nombre, del azteca huitzilin, que significa colibrí. Esto simboliza la creencia del pueblo azteca en la cuál los guerreros muertos renacerían como colibríes.

En el México antiguo, Huitzilopochtli, asociado también al sol, renacía cada mañana del vientre de Coatlicue, la Madre Tierra. Se creía que requería sangre y corazones humanos para alimentarse, por lo que se le sacrificaban prisioneros de guerra y ofrendaban guerreros muertos en batalla, todos ellos formaban parte del brillo del sol hasta que, después de cuatro años, se encarnaban permanentemente en cuerpos de colibríes.

Huitzilihuitl (pluma del colibrí), fue el nombre del segundo tlatoani que gobernó en México-Tenochtitlán, de 1391 a 1412.

La idea original del Festival Internacional del Colibrí es de Jim McKeever y Alfredo García Lucio, creadores de Camino Silvestre, empresa dedicada promover la observación de pájaros, con sede en en el centro histórico de San Miguel de Allende.

Lo recaudado en el encuentro será a beneficio del jardín botánico El Charco del Ingenio y de la Sociedad Audubon de México.

Los participantes podrán conocer el impacto del colibrí desde las antiguas culturas asentadas en nuestro continente, donde se ven reflejadas en iconografías y representaciones de dioses, hasta su significado como mensajero de buena fortuna.

Desde el punto de vista ecológico, los colibríes impresionan como unos de los más importantes polinizadores de diversas familias de plantas, así como por sus migraciones que pueden ser de varios miles de kilómetros. En México existen cerca de 60 especies.

Algunas conservan su nombre náhuatl, como iztachiotzitzilin o colibrí blanco, llamado así porque la hembra de esta variedad tiene el pecho de ese color; xihuitzilli o colibrí turquesa, ese color aparece sólo en el cuello del macho; totozcatleton o colibrí garganta de fuego, por el rojo intenso que aparece también en el cuello de los machos; chalchihuitzili o colibrí de jade, el cual podemos ver incluso en la ciudad de México, son muchas las variedades que presentan coloración verde, tanto machos como hembras, y tlapalhuitzili (colibrí de colores), cuyo plumaje del cuello de los machos es del color de la amatista.

Programa de actividades

El programa del festival incluye recorridos de observación de aves que se realizarán el viernes 6 de septiembre. Los días 7 y 8 se presentarán los expertos en temas de ecología, polinización, patrones migratorios, historia, cultura, educación ambiental, arquitectura y jardinería urbana.

Se llevarán a cabo también el sábado y domingo talleres lúdicos y exposiciones artísticas. Todo se desarrollará en las instalaciones de El Charco del Ingenio. El sábado por la noche habrá una cena de gala en los jardines de Casa de Sierra Nevada en el centro de la ciudad, con un concierto de Gil Gutiérrez y una conferencia magistral dictada por la experta en colibríes Sheri Williamson.

Los boletos para asistir se encuentran a la venta en las tiendas de Camino Silvestre y en El Charco del Ingenio. También es posible comprarlos en línea, a través de la página web: www.festivaldelcolibrí.org. Más información en el correo electrónico; info@festivaldelcolibrí.org