El Universal
No hay para dónde hacerse. Hoy, Jesús Ramírez es el malo de la película. Primero porque la Federación Mexicana de Futbol le atribuye el abandono de la Selección Sub-20. Después, porque en el América tampoco da una y la presión que genera El Nido de Coapa parece oprimirlo de más
México.-No hay para dónde hacerse. Hoy, Jesús Ramírez es el malo de la película. Primero porque la Federación Mexicana de Futbol le atribuye el abandono de la Selección Sub-20, eliminada en el premundial de Trinidad y Tobago. Después, porque en el América tampoco da una y la presión que genera El Nido de Coapa parece oprimirlo de más.

Por eso, con los ojos enrojecidos por la asoleada o, quizá, por el malestar que le causan los cuestionamientos de la prensa, el director técnico azulcrema da un manotazo en la mesita de conferencias y sentencia...

"¡Entonces ya! Yo diría que hay que hablar menos y trabajar más", dice y enseguida se levanta y huye, furioso.

Antes de subir al avión rumbo a Denver, con el Tri mayor, Decio de María, secretario general de la Femexfut, adjudica a Ramírez "un cacho de responsabilidad" en la eliminación de la Sub-20, a la que abandonó 15 días antes de su participación para enrolarse como estratega de las Aguilas.

Mas ahora, Chucho tampoco tiene contenta a la directiva emplumada ni a sus jugadores, quienes hicieron evidente su malestar, cuando el timonel los sustituyó en el duelo contra Atlante.

"Pregúntenle a ellos. Yo estoy muy bien. No voy a mentir, no estoy acostumbrado a eso. No tengo ningún problema con ningún jugador. Es normal que salgan enojados. Si el jugador sale tranquilo, ahí sí me preocuparía", argumenta Jesús Ramírez.

Y luego celebra el jalón de orejas del presidente Michel Bauer. Una constante en Coapa, como también lo es cambiar de técnico, o ver al entrenador retorcerse de coraje en las conferencias.